Día Mundial de la Libertad de Prensa

Peter Brennan

El Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, Félix Frankfurter, recalcó en una ocasión que: «La libertad de prensa no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar una sociedad libre». La veracidad de esta máxima trasciende culturas y el paso del tiempo, siendo tan vigente hoy en Nicaragua como lo es en los Estados Unidos y en todas las sociedades que aspiran a instaurar o mantener verdaderas democracias.

En Nicaragua, la prensa ha jugado y sigue desempeñando un papel fundamental en la protección de las libertades y la democracia, a pesar de intentos recurrentes por socavar su independencia. Los periodistas nicaragüenses que valientemente informan a la sociedad sobre temas tales como la corrupción, el narcotráfico, la violación de derechos humanos, la trata de personas, el abuso de menores, y las desigualdades sociales, han permanecido fieles a su deber y ética profesionales, a pesar de amenazas y represalias. Algunos han pagado con su propia sangre este compromiso con la verdad y la libertad.

Corresponde a toda la sociedad, pero en especial a los propios profesionales y dueños de medios de comunicación, asegurarse de que este sacrificio no ha sido en vano. De no exigir el derecho a informar libre y responsablemente sobre los problemas que acucian a la sociedad, seríamos todos cómplices en el envenenamiento de las bases institucionales en los que se apoya la democracia.

La libertad de prensa, intrínsecamente ligada a su desempeño responsable, hace posible el libre intercambio de ideas para beneficio de la sociedad. La prensa debe fomentar respuestas cívicas a los problemas sociales, evitando siempre exacerbar tensiones o la violencia. Debe solidarizarse, y no sacar partido, de las tragedias personales. Sólo así se hace valedera de la protección que necesita para contribuir en la construcción de una sociedad libre y democrática.

El compromiso de Estados Unidos de apoyar la libertad de prensa en todo el mundo responde a varios motivos. Por un lado, es fruto de los valores de la sociedad estadounidense, reforzado por nuestra propia experiencia con el papel que en Estados Unidos juega la prensa. Por otro, es un componente básico en la protección universal de los derechos humanos. Nuestro informe sobre prácticas de Derechos Humanos para Nicaragua en el 2004 recoge información sobre los casos de intimidación, violencia y asesinatos contra periodistas nicaragüenses cuya actividad investigativa ha revelado actividades criminales, corrupción y abusos de poder.

La afirmación de la libertad como el valor supremo del Estado democrático confirma y renueva el protagonismo de la libertad de prensa en la defensa de los derechos políticos de la sociedad. En América Latina, sólo una dictadura anacrónica sigue negando sistemáticamente el derecho de los ciudadanos a la información, haciendo de la censura y la propaganda demagógica las principales características de su aparato de prensa. En otras latitudes del Hemisferio, son las demagogias populistas las que amenazan a la libertad de prensa. Estos ejemplos deben instarnos a mantenernos firmes y alerta ante cualquier intento, por parte de cualquier poder del Estado, de recortar directa o indirectamente la libertad de prensa en Nicaragua.

El autor es Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos.

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