Dios: comprensión y sabiduría

Armando Lau Gutiérrez

El conocimiento adquirido por el hombre sin asidero propio inclina al hombre a la incertidumbre y a la confusión. Nos apegamos al hábito, dogmas y creencias sin la debida comprensión. Y, ahí vivimos encadenados a la sociedad, a la política, a la cultura y a la religión. Una gran fila de teólogos, filósofos e intelectuales han querido comprender la vida, con resultados negativos, le han dado más importancia a las palabras que a los hechos reales. Siendo la palabra de Dios la expresión sabia y científica de la naturaleza universal.

Todos los hombres están formados de materia y espíritu, pero no todos tienen la misma capacidad de comprender, Confucio: “No todos los hombres pueden ser grandes/ pero pueden ser buenos”.

La vida nos ha enseñado a corrernos del dolor y el sufrimiento, pero a través del instinto primario que es placer y posesión, nos da ese brillante impulso para emprender la vida y sobrellevarla placenteramente. Tanto la comprensión de la vida, y la comprensión de la Suprema Inteligencia, son cosas que están más allá del entendimiento intelectual, en donde solamente tiene cabida la autopercepción. ¿Qué es la autopercepción? La autopercepción nace del conocimiento propio, que es sabiduría. En el mismo instante que adviene la meditación, es cuando el hombre es uno con el Universo. La meditación llega cuando la mente y el corazón están libres del egoísmo y del egocentrismo. La meditación no es lo mismo que concentración; la concentración se activa cuando el pensar sicológico fija una idea, la cual está dirigida por el “Yo”, prácticamente es una abstracción del “Yo”, buscando mejoramiento y poder.

La concentración abstrae a la verdad. Por eso es que la actividad del pensamiento sicológico es placer y sufrimiento. Para poder comprender la vida, es a través de una mente fresca, quieta y en libertad, dirigida por la inteligencia creativa. Aunque nuestra mente sicológica nos tenga enjaulados, moviéndonos de lo conocido a lo conocido; todos por igual, y en algún momento de reflexión, nos llega un discernimiento en la verdad o en la falsedad, pero, cuando el condicionamiento de la persona que lo recibe es más fuerte que el discernimiento se desvanece la comprensión. Esto pasa en la mayoría de las personas que profesan una religión fanáticamente. De lo contrario, si la persona acatara la voz del discernimiento, el condicionamiento sicológico se esfumaría de inmediato y para siempre, y lo obtenido se convertiría en conocimiento propio, y por ende, en sabiduría. La ignorancia se presenta en dos aspectos: falta de conocimiento y tener conocimiento errado.

Es necesario comprender nuestra propia naturaleza. Nos damos cuenta que, fuera de nosotros no conocemos más que el movimiento, la cosa en sí, como llamaría Kant. Todas las cosas que vemos a nuestro alrededor tienen un valor relativo a nuestro entendimiento. Esto nos dice que es imposible conocer las cosas por medio de los sentidos. Según el filósofo Krishnamurti: “El observador y lo observado, significa un solo movimiento del pensar”.

¿Qué es comprensión? Comprensión es darle el verdadero valor a las cosas. Para que surjan los verdaderos valores es preciso comprenderse uno mismo, como explicaba el filósofo Sócrates: “Conócete a ti mismo”. La comprensión nos hace ubicarnos en el Universo como seres evolutivos. Y, sabiamente, dentro del proceso fundamental de la meditación.

Solamente a través de la capacidad reflexiva de la conciencia y de la meditación es que podemos abrirnos paso hacia la espiritualidad. Y, poder comprender la vida, lo eterno, lo inconmensurable… Dios.

El autor es Teósofo.

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