Sílabas cortas y largas en la métrica de Darío

Fernando José Bárcenas

En el centenario de la publicación de Cantos de Vida y Esperanza, que se celebra este año, cabe destacar el empeño que Rubén Darío puso en ese libro, por crear melodías en verso. Intentó restablecer en castellano los pies de la métrica clásica greco-latina, que se basan en una sucesión de sílabas largas y breves. A pesar que la métrica española contempla que todas las sílabas tienen en nuestro idioma la misma duración, y sustituye estas sílabas largas y breves del latín, por sílabas tónicas y átonas.

El ritmo, en las lenguas griega y latina, no se consigue, en manera alguna, por medio del acento. El sistema de la métrica griega y latina se basa en criterios cuantitativos, lo importante es la medida del tiempo en que se pronuncian las distintas sílabas. El verso, en latín, se lograba, precisamente, por medio de un orden o sucesión planificada de sílabas cortas y largas.

En español, en cambio, el ritmo depende de la regularidad de los apoyos acentuales, es decir, reside en la sucesión de sílabas acentuadas y no acentuadas. La melodía verbal se forma por medio de esa apropiada distribución de los acentos. Pero, la extensión del verso, depende tan sólo del número de sílabas y, a criterio de los especialistas en fonología, es independientemente de que las sílabas sean tónicas o átonas, ya que a su juicio la duración de todas las sílabas, en Español, es más o menos la misma. O, al menos, si hay una duración distinta, ésta no tiene relevancia fonológica.

En Cantos de Vida y Esperanza, Rubén ha elegido el hexámetro de tradición greco-latina porque cree (según explica en La historia de mis libros), “después de haber estudiado el asunto, que en nuestro idioma —malgré— la opinión de tantos catedráticos, hay sílabas largas y breves, y que lo que ha faltado es un análisis más hondo y musical de nuestra prosodia”.

Su sentido de la musicalidad le lleva a ampliar el ritmo y la métrica. Rubén incursiona en la teoría de la estructura fonética del verso. Construye un modelo de armonía propio con los resultados exitosos de otras lenguas, e incorpora estas influencias a las características fonéticas del español, tales como el número de sílabas que componen el verso, la intensidad del acento, el tiempo utilizado para emitir las sílabas y el uso de las pausas (por cesura y a final de verso). Precisamente, el ritmo melódico lo consigue con distintas combinaciones de duración de los sonidos.

Se ha comprobado, experimentalmente, que en realidad hay en el español vocales de cantidad diferente, largas y breves, e incluso semilargas y semibreves. El comienzo de la pronunciación de las vocales, en español se caracteriza por un ataque vocálico suave, es decir, una vibración lenta de las cuerdas vocales, lo cual extiende un poco la duración de éstas. Por el contrario, el final de la vocal española es un ataque duro, rápido, de corta duración. También ocurre una metafonía vocálica, cuando el timbre de una vocal se ve influenciado por las vocales que le siguen en la misma palabra.

Basándose en el cálculo acústico, algunos estudiosos modernos no sólo confirman que hay, también, sílabas largas y cortas en español, como sostenía Rubén, sino que en función de su duración, hay, incluso, cuatro categorías: sílabas breves (como en dila) y brevísimas (día), y largas (auto) y larguísimas (nuestro).

Veamos dos ejemplos tomados de Cantos de Vida y Esperanza, de estos intentos musicales de Darío. En Salutación del Optimista, poema leído por Rubén Darío en Madrid, en 1905, no sólo sustituye de manera evidente las sílabas largas y breves del verso latino llamado hexámetro, por sílabas tónicas y átonas, respectivamente, sino que, con ellas, introduce de forma sutil sílabas largas y breves. Cada grupo equivale a un pie o metro latino.

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda.

En este verso hay cinco dáctilos (grupos formados por una sílaba tónica y dos átonas; que en latín corresponde a una sílaba larga y dos breves); y un último grupo formado por un troqueo (una sílaba tónica y una átona; que en latín sería una sílaba larga y una sílaba breve).

La Marcha Triunfal, Darío la describe como un triunfo de decoración y de música.

¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.

La cláusula rítmica aquí (como señala en su análisis Zepeda Henríquez, que el doctor Tünnermann reproduce en sus Estudios Darianos) corresponde al pie anfíbraco de la métrica latina, compuesto de una sílaba tónica entre dos átonas. Sirva este artículo, en homenaje a nuestro Maestro, para incitar al estudio musical de nuestra prosodia, como quería Darío.

El autor es ingeniero eléctrico.

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