Regina Lacayo
En el encuentro de egresados de la UCA hace como un año o dos, tuve la oportunidad de escuchar la disertación “El rol de los profesionales egresados de las universidades de los jesuitas en Centroamérica”. Como profesional nicaragüense viendo pasar continuamente crisis y conflictos en nuestro país, olas que se golpean continuamente entre sí, movidas por fuertes vientos, en un mar revuelto, en medio de la tempestad, le agradezco a Dios por mi fe y la formación cristiana que recibí de mis padres; y recordando las frases de Juan Pablo II ¡“No tengáis miedo”! les invito a leer esta página con la esperanza de motivar a otros.
Vivimos en una región atormentada, todavía con huellas de guerras pasadas, tristemente con fuertes movimientos migratorios por falta de oportunidades; altos índices de pobreza extrema, violencia (no por la guerra) desempleo y corrupción. Teniendo como debilidades el estilo de hacer política (interés personal) de actores del círculo del poder, carentes de valores y como regla del juego: la ley del más astuto, la cual no es coherente con la ley natural, moral y ética.
¿Cómo cambiar esas reglas? Empezando por reconocer que los que hemos tenido oportunidad de estudios universitarios somos una minoría. Debemos ser profesionales con entrañas cristianas; poder ver el mundo con ojos de compasión pero no de cómplices. Esforzarnos por preocuparnos por el otro, desarrollar una fraternidad profunda, ¿que puedo hacer por mi hermano? No quedarnos en un horizonte de lo pequeño, ponernos metas grandes en la vida, no cesar hasta conseguirlas. Me tiene que preocupar y llamar a que intervenga; a motivar la cultura del trabajo y a combatir la violencia humana.
Rasgos fundamentales del profesional: ser hombres y mujeres con valores; tener sentido de lo ético, en la profesión (la búsqueda responsable del éxito), en el ámbito de la ciudadanía (necesidad de incursionar en política, asociaciones), en la familia (educar a una siguiente generación).
Ser constructores de éxitos (poder establecer burbujas de esperanzas concretas), ser buscadores de liderazgo, es una necesidad inmensa que tiene nuestra sociedad, tenemos pocos y los que tenemos son malos líderes, pero busquemos un liderazgo con dimensión de servicio.
Tener conciencia de lo público, es fundamental para resolver los problemas del país. Establecer mecanismos de eficiencia porque sin ésta ningún Estado va a salir adelante. Ante países en crisis, estados fracasados.
Tener conciencia social, preguntarnos: ¿qué puedo señalar? ¿qué puedo hacer desde mi ámbito para contribuir a construir un país viable, para ser un país justo? ¿cómo podemos ser promotores de la solidaridad, la justicia? ¿cómo podemos ejercer nuestra profesión, ¿cómo puedo darle apoyo a alguien para que se pueda seguir ayudando solo?
Tener sentido empresarial. Como ciudadano debo preguntarme: ¿qué empleo seré capaz de generar? ¿cómo puedo aportar al desarrollo? “Re-enamorándonos de Nicaragua y teniéndole compasión”.
La autora es economista.