Roman, Times, serif»>
Hablando de democracia en Sevilla
Durante los días jueves 21 y viernes 22 de abril se celebró en Sevilla, España, un foro internacional sobre Iberoamérica, en el que se examinó la situación de la democracia en América Latina. Dicha reunión —en la que participó un representante del Diario LA PRENSA de Nicaragua—, fue convocada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de España con el propósito de recoger ideas de diversas procedencias políticas, ideológicas y culturales, a fin de fortalecer el proceso de preparación de la próxima Cumbre Iberoamericana, o sea la reunión anual de los jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos, que este año tendrá lugar en Salamanca, España, en el transcurso del mes de octubre.
En la reunión de Sevilla tomaron parte funcionarios gubernamentales y de organismos internacionales, parlamentarios, políticos partidistas, economistas, científicos sociales, creadores culturales y periodistas, quienes reconocieron que la pobreza generalizada, los problemas económicos, la desigualdad social, la precariedad del sistema de partidos políticos, la debilidad de las instituciones, la ineficiencia de las burocracias estatales, la corrupción, la retardación y distorsión de la justicia y la impunidad, son las causas de la pérdida de calidad y credibilidad de la democracia en América Latina.
Sin embargo, como lo señaló el ex Presidente socialista del Gobierno de España, Felipe González —quien en al menos dos ocasiones tuvo que moderar el radicalismo de algunos de sus correligionarios de izquierda—, no es la democracia la que ha fracasado en América Latina; son algunos gobiernos, partidos y personajes políticos los que fracasaron y han hecho daño al sistema democrático.
Pero la reunión de Sevilla fue montada también como un escenario para proclamar la candidatura del funcionario uruguayo Enrique Iglesias —presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)—, al cargo de Secretario Ejecutivo de la Comunidad Iberoamericana que fue creado en el Protocolo de La Habana de 1999, y el cual debe ser nombrado este año en la reunión de jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos de Salamanca, España.
Por otro lado, en la reunión de Sevilla en la que sólo participaron tres periodistas (uno de Argentina, otro de Nicaragua, y el tercero de Cuba: Raúl Rivero, a quien la tiranía comunista de Fidel Castro condenó en el año 2003 a cumplir 20 años de cárcel por el “delito” de informar de manera independiente, pero fue liberado recientemente gracias a las presiones internacionales), se presentó como invitado especial el ex Alcalde de Managua, Herty Lewites, quien obviamente fue llevado por el gobierno socialista español para demostrarle su apoyo en el enfrentamiento que sostiene con Daniel Ortega por la candidatura sandinista a la Presidencia de la República, en las elecciones nacionales que tendrán lugar en noviembre del próximo año.
Inclusive, en los corrillos de la mesa política de la reunión sevillana sobre los problemas actuales de la democracia en Iberoamérica, se conoció que un delegado de alto nivel del FSLN llegó a Madrid en esos mismos días para pedir que el Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, recibiera en audiencia a Daniel Ortega, pero la petición fue rotundamente rechazada.
Además, fue evidente que no sólo la España gobernada ahora por el socialismo está respaldando al disidente sandinista Herty Lewites. En la reunión de Sevilla fue notorio también el acercamiento del ex Alcalde sandinista de Managua con otros altos representantes de la izquierda latinoamericana, como por ejemplo el influyente asesor político personal del Presidente brasileño Lula da Silva, Marco Aurelio García, quien oficialmente desempeña el cargo de Secretario de Asuntos Internacionales de la Presidencia de Brasil.
Por cierto que García es quien da la cara por Brasil en los más importantes asuntos de política internacional del Presidente brasileño Lula da Silva, cuyo Partido de los Trabajadores forma parte —junto con el FSLN de Nicaragua— de la izquierdista Conferencia de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL). En realidad, prácticamente todos los partidos de izquierda que están gobernando en países iberoamericanos, salvo Cuba y Venezuela, ven con desagrado la persistencia de liderazgos caudillistas, primitivos y violentos como el de Daniel Ortega, quien no sólo para funcionarios de Estados Unidos sino también para la izquierda democrática europea y latinoamericana es ya un estorbo que urge remover del camino de la democracia nicaragüense.