La visita de Rice a América Latina

Alberto L. Alemán Aguirre Si bien no ha habido —hasta ahora— mayores sorpresas en la gira de la secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice, su gira por cuatro naciones de Latinoamérica es de gran importancia para la región. Su periplo por Brasil, Colombia, Chile y El Salvador, es la visita de uno de los más […]

Alberto L. Alemán Aguirre

Si bien no ha habido —hasta ahora— mayores sorpresas en la gira de la secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice, su gira por cuatro naciones de Latinoamérica es de gran importancia para la región.

Su periplo por Brasil, Colombia, Chile y El Salvador, es la visita de uno de los más altos funcionarios de la administración Bush en los últimos tiempos. Rice es la cara de la diplomacia de Estados Unidos y una persona muy cercana al Presidente. Además, circulan rumores de hasta una posible candidatura presidencial republicana en 2008.

En primer lugar cabe destacar que ha aprovechado su venida para exponer las prioridades de Washington en América Latina, las cuales están en consonancia con sus prioridades globales en el segundo período de Bush: promover la democracia en el mundo, o consolidarla donde ya existe, como es nuestro caso.

Dicho objetivo está asociado con el impulso del libre comercio, la libre empresa y el combate a la pobreza a través de las inversiones privadas y el espíritu empresarial. No obstante, no son éstas novedades en la política de Washington desde el fin de la guerra fría.

Todo lo anterior ha quedado muy claro en su conferencia académica en Brasilia el miércoles pasado.

En cuanto al gigante sudamericano, quedó confirmada la relación especial que EE.UU. le concede en virtud de su tamaño, potencial y posición geoestratégica.

“Brasil es un líder regional y socio global”, destacó la secretaria de Estado. Elogió su papel de líder en el esfuerzo internacional en la pacificación de Haití y su avance económico y tecnológico —gracias a las reformas de libre mercado— que le han posicionado en la competencia global. Sugirió también la cooperación en temas de comercio mundial y continental.

En Colombia, su discurso fue otro. Enfatizó las prioridades tradicionales estadounidenses de la lucha antidrogas a pesar de algunos reveses.

Desde 2000, a través del Plan Colombia, EE.UU. ha dado a Bogotá más de 3,000 millones de dólares en ayuda, a un ritmo de 600 millones por año. Si en los dos primeros años hubo una sensible reducción de las áreas de coca cultivadas, en 2004, el área sembrada era prácticamente la misma que el año anterior.

Asimismo, discutió allí las preocupaciones de su Gobierno con las compras de armas de Venezuela, en particular de 100 mil fusiles Kalashnikov, que, según teme Washington, podrían parar en manos de la guerrilla colombiana o de otros grupos terroristas.

Venezuela gastará más de US$2,000 millones en la compra de ocho barcos patrulleros y 10 aviones de transporte militar de España, 44 helicópteros y 50 aviones de combate Mig-29 de Rusia, y 24 jets de combate Súper Tucano de Brasil.

Las duras críticas al Gobierno de Hugo Chávez —a sus relaciones con Cuba, a las medidas antidemocráticas de Chávez— han sido inevitables, así como las ácidas respuestas de Caracas.

El tema de las armas ha estado presente, aunque en Brasil, la Secretaria de Estado no quiso referirse a los aviones Súper Tucano. En general, no ha habido sorpresas en la tensa y hostil relación con Venezuela.

El viaje a Santiago de Chile coincidió con la III Conferencia de la Comunidad de las Democracias, donde participan 104 países.

En su intervención en el foro, Rice ha reiterado los propósitos máximos de Washington, insistiendo en “eliminar la tiranía como se hizo con la esclavitud”.

Su última parada será El Salvador, a donde llegará hoy.

El Salvador, que ha asumido cada vez más liderazgo en Centroamérica, tiene una de las relaciones más estrechas con EE.UU. en América Latina, desde los años de la guerra contrainsurgente de los 80.

Es el único país latinoamericano que mantiene tropas en Irak, lo cual será agradecido por Rice; dos millones de emigrantes salvadoreños viven en EE.UU., son una fuente fundamental de divisas y un potencial fuerte grupo de interés dentro de los hispanos, cuyo poder electoral crece con cada elección.

La migración, las “maras” y la seguridad, y el tema del comercio, estarán en su agenda en San Salvador.

Cuando George W. Bush asumió en 2001, aseguró que éste sería el “siglo de las Américas”. Los atentados del 11 de septiembre echaron por la borda esos planes . La región quedó relegada a un segunda plano.

El viaje de Rice pretende ahora relanzar los lazos y contactos. ¿Se logrará? Mucho depende de los dos lados, pero sobre todo de Washington, dada su posición de máximo poder mundial y regional.

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