Universitarios

Roberto Carlos Guillén Hernández Todo estudiante universitario debería sentirse ofendido antes los acontecimientos acaecidos en estos días; ofendido porque nunca un hecho vandálico y desestabilizador debe considerarse propio de un universitario, a no ser que el universitario sea manipulado por intereses viles y mezquinos. La cultura de la venganza ha tocado fondo en este país, […]

Roberto Carlos Guillén Hernández

Todo estudiante universitario debería sentirse ofendido antes los acontecimientos acaecidos en estos días; ofendido porque nunca un hecho vandálico y desestabilizador debe considerarse propio de un universitario, a no ser que el universitario sea manipulado por intereses viles y mezquinos.

La cultura de la venganza ha tocado fondo en este país, la reciprocidad de agresiones entren buseros y “estudiantes” es un claro ejemplo de eso; y tristemente junto con esta violencia ha surgido un grado nunca visto de incompetencia en la Alcaldía “de las manos limpias” —ahora comprendo por qué lo de “manos limpias”—, quien no ha movido ni un dedo por resolver este problema, con un alcalde a todas luces incompetente para resolver problemas, pero competente para obedecer a su “líder” (y a los intereses económicos en ellos representados).

¿Y el Gobierno de la República? Bien gracias, aunque le quemen vehículos e interrumpan la paz social de la nación. El pueblo espera una respuesta del Gobierno. ¿Qué gana el pueblo con la quema de buses y de autos estatales? ¿Acaso no es el mismo pueblo el que pierde con el paro de transporte y la delincuencia universitaria?

¿Los compañeros de las universidades del seis por ciento quieren ayudar al pueblo? Que busquen una cultura de paz, que usen el diálogo antes que la agresión y no violen los derechos humanos de los capitalinos al contaminar el ambiente y obstruir el paso.

Basta ya de manipulación política y que el pueblo sea el que pague los platos rotos. Igual los precios internacionales del petróleo suben a nivel internacional sin nada que Nicaragua pueda hacer sólo el invertir en energías limpias para no depender tanto del crudo. El mundo civilizado celebra el ascenso de Su Santidad Benedicto XVI al trono de San Pedro y Nicaragua siempre en inestabilidad.

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