Defendamos la Constitución

María Antonieta Fiallos

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Defendamos la Constitución


María Antonieta Fiallos




La Constitución Política de un país es la manifestación suprema del derecho positivo considerada la Carta Magna o la Carta Fundamental del Estado, señala el Diccionario de Derecho de Pina y Pina Vara. Por lo tanto, la Constitución Política debe ser algo casi sagrado, difícil de reformar o de cambiar, sino es por la voluntad popular. Por ser la Carta Fundamental del Estado, su reforma debe ser consultada con la ciudadanía y no realizada al antojo de quienes en un momento determinado ostenten el poder.

Lastimosamente, la Constitución Política de Nicaragua es y ha sido para la mayoría de los dirigentes políticos el instrumento que sirve para sacar del juego político a sus competidores. A lo largo de la historia de nuestro país se han aprobado un sinnúmero de constituciones y no hemos terminado de aprender su contenido cuando ésta es nuevamente reformada en beneficio de unos u otros intereses.

Recientemente, nuestra pobre Constitución Política sufrió nuevas reformas que fueron aprobadas con vicios en el procedimiento de tramitación y aprobación. Ahora, Herty Lewites propone nuevas reformas. Definitivamente, los políticos creen que las reformas constitucionales son la solución a sus problemas; los unos las piden para evitar que los otros sigan haciendo y deshaciendo a su antojo y los otros las aprueban para seguir haciendo lo que ellos desean.

El resto de ciudadanos no podemos permitir que esto continúe. El irrespeto a la Carta Magna y a las leyes del país es un irrespeto a todos los nicaragüenses que nos sometemos a lo dispuesto por ellas con patriotismo y civismo.

Un grupo de ciudadanos nicaragüenses a través del Movimiento por Nicaragua marchamos hacia la Corte Suprema de Justicia el 7 de abril a presentar recursos por inconstitucionalidad de la Ley 250 de Reformas Parciales a la Constitución Política de la República.

Por primera vez en la historia más de cien ciudadanos nicaragüenses se unen en un esfuerzo cívico, haciendo uso de los recursos legales, para luchar pacíficamente por mantener nuestra Constitución Política íntegra y con la dignidad en alto. Este esfuerzo debe marcar el inicio de una participación ciudadana más efectiva, de un alto definitivo a la carrera descabritada hacia el caos y la ingobernabilidad.

No podemos permitir que se siga pisoteando la dignidad de la Carta Magna, debemos alzar nuestra voz contra cualquier intento de manoseo indecoroso a nuestra Constitución. Si hoy nos quedamos callados y de brazos cruzados, mañana será muy tarde.

La autora es Licenciada en Derecho con Maestría en Ciencias Políticas.

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