Jerónimo Reyes
Hago un llamado, como ciudadano, a la reflexión y después a la acción. Despertemos de nuestro letargo y no olvidemos quiénes son los responsables de la situación de caos y anarquía que vive la sociedad. Tras largos años de desmanes, abusos de poder, impunidad encubierta y descubierta, la clase política nicaragüense nos ha terminado de colocar en la ruina y nos ha llevado al cenit de la peor crisis económica, social y moral de este pequeño país.
Los brotes de violencia son censurables, no hay duda. Sobre todo porque obedecen a la manipulación de los mismos políticos, quienes no recuerdan ya de qué está hecho el nicaragüense, quien es de naturaleza volcánica. Con la violencia y el vandalismo se empobrece más la economía y nuestra imagen de país, ya de por sí deteriorada por la pobreza extrema en que nos hundimos un poco todos los días.
Los sectores que protestan por mejoras en tarifas, en aranceles, por un salario digno, por una mejoría en la salud y la educación pública, que reclaman por la garantía de seguridad ciudadana, por mayores opciones de trabajo, por deporte, por cultura, no canalizan estas protestas de manera correcta ni dirigen su reclamo hacia quienes tienen la responsabilidad y el deber de resolver dichas necesidades.
Es precisamente a los diputados, servidores públicos y demás empleados pagados por los asalariados y por la empresa privada a través de impuestos quienes tiene la responsabilidad de servirnos. Por eso no pueden seguir apareciendo como los dueños del país, como nuestros carceleros. Si ayer los elegimos, hoy podemos decir ¡basta! Pues ellos son nuestros servidores.
Los nicaragüenses debemos hacer posible un cambio radical en el pensamiento y dejar de un lado el conformismo. No podemos seguir dormidos, esperando que en cada elección de alcalde, de presidente o de legislador, los culpables se transfiguren en inocentes. Nicaragüenses, los invito a que decidamos por nosotros mismos y dejemos en el pasado a los culpables y a nuestros propios vicios y errores. Es nuestro deber hoy de ciudadanos, mañana de electores, de no olvidar.
Ticuantepe, Managua.