- Desde hace seis años ha significado el medio de sustento para 10 personas que trabajan en este negocio
María Acuña Herrera
Era el año 1999 cuando Alexander Zambrana, junto a dos hermanos y su madre Luz Marina Duarte, tomaron la difícil decisión de poner en riesgo lo que quedaba de su estabilidad en el negocio en el sector de los abarrotes.
Para entonces se dedicaban a vender granos básicos. Las cosas iban de mal en peor. Pero como la necesidad era mayor que el nombre que les esperaba, resolvieron dedicarse a la fabricación y venta de piñatas. De ahí adoptaron el término de “piñateros”.
“Lo único que hacíamos era vender granos básicos, pero al no ver ganancias buscamos otro rumbo. Mi mamá comenzó haciendo piñatas pequeñas, sin haber asistido a ningún taller. Al principio empezamos vendiendo piñatitas de 10 córdobas y nos fijamos que se vendían bastante”, explicó Zambrana.
Las piñatas, seis años después, les han dejado ganancias visibles porque han conseguido sustituir la casita hecha de madera y en la que cabían tres camas por otra de concreto y metal.
“El negocio de las piñatas es rentable. En el sector donde vendemos (en el Mercado Roberto Huembes) fuimos los primeros en empezar. Ahora la mayoría de los comerciantes de ese sector se han ido haciendo piñateros como nosotros”, recordó el joven.
Las claves del éxito en el negocio, según Zambrana, han sido entregar las piñatas tal como se las solicitan. “Entre los clientes que nos compran al por mayor para exportarlas nos prefieren por el precio, la calidad y la variedad de figuras que fabricamos”, dijo en tono orgulloso.
PIÑATA BONDADOSA
Zambrana aseguró que es tan bondadoso el negocio de las piñatas que “da para todos”. Sobre todo si quien las comercializa es también quien las fabrica, como es el caso de esta pequeña empresa familiar en la que laboran 10 personas.
De éstas, seis se dedican a atraer a los compradores hacia el negocio y cuatro a vender el producto.
“Tenemos dos tramos juntos y en cada uno hay cinco personas. Cuando tenemos encargos grandes unos se van al taller a sacar el producto y el resto se queda aquí”, expresó Zambrana, quien labora junto a sus hermanos y su mamá al costado derecho del tercer portón principal del Mercado Central (Roberto Huembes).
“El único problema que tenemos es que buscamos financiamiento con un banco y hemos tenido bastantes dificultades”, se lamentó el joven, quien mantiene a su esposa y dos hijos, al igual que sus otros dos hermanos gracias a que la piñata “no se deja de vender”.
“Descubrimos que la piñata es uno de los productos que se vende durante todo el año. No se deja de vender. No tiene una temporada fija como otros productos”, manifestó Zambrana.
De acuerdo a estimaciones brindadas por este conocedor del negocio en un día regular venden entre 30 a 50 piñatas.
“En los mejores días llegamos a 60. Te estoy hablando de los días viernes, sábado y domingo. En esos tres días mucho nos vienen a comprar clientes ocasionales”, explicó.
Otra de las facilidades que ofrece este punto de venta, según Zambrana, es que ofertan el resto de accesorios para una celebración.
“El cliente nos prefiere porque no sólo le vendemos a precios favorables cualquier variedad de piñata, sino que se llevan los gorros, sorpresas, tarjetas de invitación, vasos. Todo, todo”, afirmó
PARA TODO LOS GUSTOS
Como en todo negocio, en el de las piñatas también se presenta una conjugación entre la moda, la satisfacción y gusto del cliente y esta familia de piñateros parece tenerlo bien claro.
“Los clientes buscan lo que está de moda. Al principio teníamos un catálogo donde pedían piñatas que no teníamos en el tramo. Ahora hay más demanda de muñequitos (caricaturas) que están de moda”, sostuvo.
Bob Esponja, Shrek, Los Increíbles, Spider Man y Yu-Gi-Oh, considerados el boom de la temporada, son parte de las exigencias que deben satisfacer.
Entre las piñatas clásicas se destacan Winnie The Pooh, Barbie, el Ratón Mickey, Garfield, Dora la Exploradora, entre otras.
Si de una celebración para adultos se trata, destacan las piñatas de pico o mexicanas.
En las medidas también hay sus variaciones. Si es para exportar los clientes la solicitan de 1/2 metro, aunque también diseñan de 1 metro y 1 1/2 detalló.
Los precios oscilan entre 35 y 450 córdobas. Esta abismal diferencia está basada en la incorporación de accesorios que llevan algunas.
Para aquéllos que pensaban que hacer una piñata era tan fácil como quebrarla o mejor aún como saborear los caramelos que la misma ofrece, deben reconsiderar tal concepto.
NO ES FÁCIL
De acuerdo a Zambrana una piñata para estar lista pasa en el taller entre tres y cuatro días, de lo contrario sería un producto carente de calidad y difícilmente prestaría las condiciones para ser exportado y vendido a mercados como Estados Unidos.
“Los clientes que nos compran piñatas para exportar siempre nos tienen que dar tiempo para entregarles el producto que piden. No crea que las armamos de un día para otro”, aclaró Zambrana.
Estas piñatas, como el resto de productos exportables, deben cumplir con exigencias mayores a las que exige el mercado local.
“Lo primero que nos exigen es que no se vean fisuras en el exterior de la piñata, sin manchas externas o internas del almidón, sino que vayan lisas. Las patas deben quedar rectecitas”, detalló Zambrana.
Explicó que el amarre de la olla o tinaja donde se depositarán los dulces o cosas que se le vayan a poner no se dañe con facilidad.
“Los mecates deben quedar bien ajustados a la olla que varía en tamaño. Hay que dejar un buen espacio de mecate que es el que sale al exterior”, detalló.
Una vez que se han recortado las figuras que formarán el cuerpo de la piñata éstas se deben armar y dejarlas un día para lograr un buen secado.
“Lo último que le ponemos es la cabeza, la parte más difícil de la piñata. Si armáramos la figura, pegáramos y añadiéramos la cabeza de una vez, no servirían”, afirmó.
En cuanto a los materiales, lo único que las diferencia del resto de piñatas que se comercializan en este mercado es que están hechas a base de cartulina y no de papel y algodón como hacen muchos fabricantes.
“Lo único que hacemos con papel periódico es la cabeza. El resto es cartulina, aunque si el cliente lo quiere de algodón o papel lo hacemos”, retó el joven vendedor.
ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA PIÑATA
El origen de la piñata esta íntimamente asociado con las creencias de los pueblos chinos, europeos y latinoamericanos. Su utilización está asociada a rituales variados. Desde ceremonias para gozar de un año agrícola bondadoso, medio de evangelización católica en Latinoamérica hasta la algarabía que hoy en día provoca entre chicos y grandes el romperla en medio de una fiesta.
En China era utilizada para recibir el Año Chino, que coincidía a su vez con la primavera. Ésta era representada con figuras de animales a las que le colgaban instrumentos agrícolas y en su interior se depositaban semillas de cinco clases.
Luego de quebrarla se quemaba el papel y era el momento en el que la gente trataba de obtener un poco de esas cenizas, ya que eran consideradas de buena suerte para todo el año.
La piñata llega a Europa por influencia del expedicionista Marco Polo, quien en el siglo XII las lleva a Italia, luego de conocerlas en oriente.
Al pasar esta costumbre al viejo continente sufrió una transformación. El primer Domingo de Cuaresma tomó el nombre de Domingo de Piñata. En lugar de semillas se llenaba con dulces y aquí se añadió la costumbre que el candidato a romperla se vendara los ojos.
Una vez traída a América, dada la percepción exótica con que era vista por los españoles, la piñata fue utilizada como medio para atraer a los indígenas a las ceremonias religiosas.
Entre las interpretaciones de su uso para fines evangelizadores se destaca la representación de la lucha que debe enfrentar el hombre con el mal, sólo apoyado en la fe.
La piñata adornada por fuera era según los misioneros la tentación del mundo y el palo la fuerza de voluntad (con que debía vencerse el mal) que debe tener el hombre para obtener las alegrías de la piñata, es decir el premio.
Ésta se destruía con un palo que representaba la fe y se hacía con los ojos vendados, sin otra guía que las voces de “arriba, abajo, atrás”, que tratan de hacernos el mal.
Con el tiempo su utilización y figura han variado. Las formas clásicas de las piñatas han sido estrellas, animales, frutas y flores, pero también se han representado personajes de la época como sátira política.
SOLUCIÓN
“La necesidad lo hace a uno trabajar en cualquier cosa porque nosotros nos dedicamos a la venta de granos básicos, pero al ver que no se ganaba nada nos interesamos en esto y ha resuelto bastante nuestra situación económica”, dijo Alexander Zambrana, comerciante que se dedica a la venta de piñatas en el Mercado Central (Roberto Huembes).