María Acuña Herrera
Para Jessenia Bonilla, su marido y sus tres hijos el domingo no se parecía nada al que tenían planificado. Ella, en lugar de iniciar la mañana preparando el desayuno, amaneció ayudando a cambiar las hojas de zinc pasconeadas que no los protegieron de la torrencial lluvia que cayó en diferentes puntos del país el sábado por la noche y Managua no fue la excepción.
“El aguaje que cayó no fue jugando. Nosotros tuvimos que arrancar unas láminas de zinc en la casa de un hermano de él para pasar una mejor noche”, dijo Bonilla, habitante del asentamiento Los Martínez, considerado uno de los puntos vulnerables en época de invierno.
Precisamente ésa es la preocupación de muchos habitantes, quienes se mostraron afligidos por la fuerte lluvia acompañada de tormenta que cayó durante la noche del sábado y la madrugada de ayer domingo.
“A toda la gente de este sector se le metió el agua. En mi caso, vivimos dos familias y para evitar que se mojaran (los enseres) los tuvimos que pasar a la otra casa. Estamos despiertos desde las 4:00 a.m. y no hemos dormido porque amanecimos cambiando el zinc”, manifestó Olga Salazar, otra pobladora afectada por la inesperada lluvia que cayó sobre Managua.
Algo similar sucedió en barrios como Milagro de Dios, Mánchester y La Cruz, donde los pobladores amanecieron remendando los techos de sus casas y abriendo zanjas para el desagüe.
Según el ingeniero Carlos Zapata, de la Dirección Sinóptica, ubicada en el Aeropuerto Internacional de Managua, la lluvia fue provocada por una vaguada frontal que provocó áreas nubosas que se desplazaron principalmente en la Región Pacífica de Nicaragua.
En Managua cayeron 29.0 milímetros de agua, que no fueron ni comparados con la precipitación registrada en zonas como la Meseta de los Pueblos. Zapata dijo que esas lluvias no pueden considerarse como que entró el invierno.