En letra pequeña

Fabián [email protected]

“YO NO SÉ MI MAMA”

Hay un cuento de Pancho Madrigal que fue famoso. Se trataba de un tipo medio dundo metido en un lío con la Guardia Nacional al que su abogado le aconseja que siempre conteste: “Yo no sé mi mama” ¿Usted se robó los reales? “Yo no sé mi mama”. ¿Qué va a hacer para remediarlo? “Yo no sé mi mama” Y así, hasta que cansado y viéndolo tonto el guardia lo libera. Este cuento vino a mi memoria ahora que escucho la siempre idéntica respuesta que tiene el alcalde Dionisio Marenco a toda pregunta que le hacen sobre los problemas de Managua. “Eso le corresponde al Ejecutivo”, dice, o lo que es lo mismo: “Yo no sé mi mama”.

¡EL LOBO!

¡Cuidado! Los jóvenes de hoy no vivieron la guerra y envejecen sin una causa por la que luchar. Ellos tienen un poder que lo da el sentimiento gregario, sus energías, los deseos de aventura y, sobre todo, “el no pensarlo dos veces a la hora de exponer su pellejo”. Todos hemos pasado por eso. Por ejemplo, el ventrudo y calvo magistrado Rafael Solís, en su tiempo fue guerrillero, el doctor Gonzalo Carrión, del Cenidh, fue el Jasser Martínez de su época, Edwin Castro… ¿qué diablos hizo Edwin Castro cuando era joven? Bueno, el caso es que la juventud actual anda tirándole a donde le señalen. Y sobran lobos vestidos de oveja gritándoles ¡Ahí está el lobo! ¡Ahí está el lobo!

SORPRESA

Fuere cuales fueren las razones del presidente Bolaños, estuvo muy mal la forma como mandó a retiro al comisionado de la Policía Nacional Francisco Bautista Lara. Primero, porque no ha explicado las razones que tuvo para ello; segundo, lo hizo aparentemente por razones políticas; y tercero, es producto de un arranque de cólera o desconfianza. Sin ser el ideal, la Policía y el Ejército son las instituciones que a pesar de su origen sandinista dan la cara en medio de la partidización que embarga al Estado. La única forma de que una institución se mantenga al margen de esta epidemia es funcionando bajo reglas que definan cómo se llega, cómo se asciende y cómo se sale. No deben haber sorpresas como la que ocurrió esta vez en la Policía.

SUICIDIO

No termino de entender por qué la alta oficialidad de la Policía ha terminado apoyando el abrupto retiro de quien hasta el viernes pasado era el segundo jefe de la Policía Nacional. Sea por celos, sea por conveniencia, me parece una torpeza porque están aceitando un instrumento que luego será usado contra ellos mismos. Un suicidio.

ASESINATOS

Es una barbaridad lo que ocurre con los pobres obreros del Nemagón. La empresa que los contrató sabía el daño que les causaría, y hasta ahora ni siquiera se ha atrevido a intentar demostrar la inocuidad de su veneno. La estrategia se basa en retrasar con leguleyadas las demandas que hacen estos obreros, a la espera que en un momento no haya con quien pelear porque todos habrán muerto como moscas. Es inhumano. El gobierno y la sociedad deberíamos tomar como causa nacional las demandas de estos compatriotas que comenzaron hace varios años a ser asesinados con premeditación, alevosía y ventaja.

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