- Elena Barrios tiene 15 años de ayudar para que los pequeños no abandonen la escuela
Miguel FloresCORRESPONSAL / MASAYA
La pobreza vivida en su infancia le dificultaba estudiar la primaria, ya que no tenía ni uniforme ni cuadernos. Esa realidad en su niñez motivó a doña Elena Barrios apadrinar, desde hace 15 años, a los niños masatepinos que abandonan sus estudios por falta de útiles escolares.
La señora Elena Barrios, a sus 64 años, fundó el proyecto Niño Dame tu Sonrisa, que hace década y media viene apadrinando a cientos de niños, que gracias a ello estudian la primaria.
“Empecé con ocho niños, pidiéndole a mis familiares y amigos ropita usada, cuadernos y zapatos para los niños que no tenían posibilidades económicas y les impedía seguir sus estudios de primaria. Vi que muchos infantes dejaban de estudiar y se quedaban en sus casas por falta de un cuaderno, un lápiz o un par de zapatos”, explica doña Elena.
Al tercer año, en 1993, logró apadrinar, con ayuda de sus hijos, nueras y yernos, a 44 infantes que estudiaban la primaria en colegios públicos de Masatepe, actualmente ayuda a 157 infantes, de los cuales 100 están apadrinados por amigos alemanes.
“Me mandan 50 dólares anuales para cien niños, todos reciben al comienzo de cada año sus cuadernos, dos uniformes, mochilas y zapatos”, dice.
Asegura que todos los niños se convierten en alumnos destacados, pero a pesar de eso les da seguimiento, día a día, en sus casas hablando con los padres que induzcan a sus hijos a estudiar.
NIÑO DAME TU SONRISA
“¿Por qué le puse así?, al llegar a la casa del niño Erwin Umaña, en ese entonces tenía unos 8 años, me dijo que ya no quería ir a clases, agachando su cabecita, le dije te voy a dar la mochila y los zapatos, al decirle eso el niño levantó la cabecita y me sonrió enseñándome sus dientes blancos, por eso el nombre Niño Dame tu Sonrisa”, manifestó.
Recuerda que la mamá de Erwin le contó que cuando el niño asistía a clases iba descalzo y le pisaban los pies, por eso no quería ir, pero al darle zapatitos regresó feliz a la escuela.
MÁS APADRINAMIENTOS
La fundación también ha dado apoyo a jóvenes que inician sus estudios en la secundaria y hasta la universidad, algunos de ellos ya se han graduado como agrónomos. Esto empezó hace seis años con ayuda de extranjeros.
Piensan buscar préstamos revolventes a los jóvenes que no puedan estudiar, que podría consistir en ayudarlos en los primeros dos años universitarios y después prestarles fondos para que puedan terminar la carrera, posteriormente que regresen la inversión al culminar sus estudios.
En estos casos han sido beneficiados unos siete masatepinos y en otros departamentos del país, gracias a la ayuda de la alemana Francis Fister, de 33 años, quien mantiene a seis niños y tres universitarios.
“A mí me mandan el dinero para que yo pague el colegio, uniformes y útiles escolares, al final de cada año entrego cuentas de los gastos”, dijo Barrios.
HASTA QUE MUERA
“Nuestras proyecciones es que estudie todo el mundo y se pueda hacer préstamos revolventes, además deseo que todos estudien en la universidad y pienso seguir ayudando hasta que me muera”, expresó la señora Elena Barrios, fundadora del proyecto Niño Dame tu Sonrisa.