Ciclo agrícola a la buena de Dios

El ciclo agrícola 2005-2006 está a las puertas, el ambiente ya lo indica, pero como todos los años el dinero para producir sigue en sequía, aunque hay ofrecimientos de fondos para los productores resulta caro por lo que demandan del Gobierno la creación de un banco de fomento que incentive mayores inversiones en el sector […]

  • El ciclo agrícola 2005-2006 está a las puertas, el ambiente ya lo indica, pero como todos los años el dinero para producir sigue en sequía, aunque hay ofrecimientos de fondos para los productores resulta caro por lo que demandan del Gobierno la creación de un banco de fomento que incentive mayores inversiones en el sector agropecuario

Luis Núñez Salmerón

Rigoberto Centeno es un ganadero de Nueva Guinea, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), que cada año da un paso hacia adelante en el mejoramiento de su hato con el apoyo del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), entidad que le ha dado capacitación en la selección de las razas que mejor se adaptan a las condiciones de la zona.

Pero a diferencia de muchos productores él ha trabajado sin financiamiento bancario “es demasiado caro y los intereses te comen”, advierte para luego sumarse a una petición generalizada del sector agropecuario productivo, un banco de fomento que no solamente otorgue crédito bajo sino que permita también inversiones en infraestructura de largo plazo en las fincas.

Una solicitud a la que incluso se ha sumado el propio Ministro Agropecuario y Forestal, José Augusto Navarro, también productor de maní. “Es una necesidad”, dice, sin perder las esperanzas en este sentido.

Una esperanza que podría hacerse realidad el próximo 6 de mayo, día del lanzamiento oficial del nuevo ciclo agrícola, actividad programada en Nueva Guinea, una zona muy representativa en términos de producción.

Se rumora que el presidente Enrique Bolaños anunciará ese día la creación del Banco de Fomento que según se dice comenzaría con un fondo de 360 millones de córdobas.

Quizás sea la única novedad ya que los productores se preparan para iniciar el nuevo ciclo como todos los años, sin esperar mayor cosa.

“Más de lo mismo”, afirma el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos, quien critica el anuncio gubernamental sobre fondos disponibles, hasta por 68 millones de dólares, para este ciclo agrícola por considerar que “van a ser manejados por la burocracia del Estado” sin que sus beneficios lleguen realmente a los productores.

Las proyecciones para este año son de un optimismo moderado, en cuanto a crecimiento global del sector proyectado agropecuario que podría ser inferior al siete por ciento de acuerdo con el ministro Navarro, quien sostiene que en cuanto a áreas el crecimiento podría ser del 12 por ciento.

Sin embargo las expectativas, según el ministro, van a estar centradas en dos aspectos, el comportamiento del ciclo lluvioso marcado por los pronósticos de que el fenómeno climático conocido como “El Niño” se ha debilitado y en los precios internacionales de los principales productos de exportación.

GRITA POR BANCO DE FOMENTO

A una misma voz los productores nacionales están pidiendo un banco de fomento, voces que pueden diferir en la forma pero no en el fondo. Todos coinciden en que no pueden ir más allá con las actuales condiciones de crédito del Sistema Financiero Nacional, altas tasas de interés, de corto plazo y restringido a pequeños productores.

El presidente Bolaños reitera que la principal limitante es la oposición de los organismos financieros internacionales quienes parten del pésimo antecedente en el manejo de la banca estatal.

Pero más allá del pasado turbulento de la banca estatal, los productores no cesan en demandar su creación. “No tenemos estructuras adecuadas para llevar el crédito a los pequeños productores”, afirma Freddy Torres, presidente de la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (Uncafenic), quien además considera que el país puede perder la oportunidad generada por las condiciones favorables de los mercados de café.

“Precios altos, perspectiva de una buena cosecha, pero sin atención pública los problemas políticos han desviado la atención de las prioridades productivas”, comenta.

De tal forma que si bien hay disponibles alrededor de mil millones de córdobas, según el anuncio gubernamental, el destinado a la producción agropecuaria es mucho menos.

El presidente de la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI), Marco A. Narváez, señala que este año los fondos disponibles para la agricultura y la ganadería suman unos 140 millones de córdobas, “es un problema de demanda”, aclara.

Un balance desafortunado, según el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Manuel Álvarez, quien asegura que la creación de un banco de fomento es una necesidad debido a que en la mayor parte de las zonas productivas las únicas que asumen el financiamiento son las microfinancieras, pero que lo hacen con altas tasas de interés.

El año pasado estas microfinancieras colocaron más de 33 millones de dólares para créditos agropecuarios de una cartera total de 108 millones de dólares, un poco más del 30 por ciento.

Por otro lado el vacío persiste cuando los bancos comerciales no pueden llegar hasta lugares remotos y cuyo mercado es asumido por estas instituciones de microcrédito. De acuerdo con la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIB), la cartera de crédito para el sector agrícola y ganadero fue de 14.9 por ciento, para un monto total de 359.2 millones de córdobas.

Uno de los señalamientos alrededor de los recursos para el sector productivo es el que tiene que ver con la cooperación. Según cifras oficiales, anualmente están destinados alrededor de cien millones de dólares para diferentes proyectos del sector, pero sus beneficios no se perciben, afirman dirigentes gremiales.

Una problemática de la que todas las autoridades están conscientes, afirma el Ministro Agropecuario y Forestal, José Augusto Navarro, pero quienes deciden el destino de la cooperación son los mismos cooperantes.

EN NUEVA GUINEA

El Gobierno seleccionó el municipio de Nueva Guinea para hacer el lanzamiento oficial del nuevo ciclo agrícola 2005-2006.

A mediados de la década de los años sesenta se inició un proceso de colonización en esta zona, pero no fue sino hasta 1971 con la sequía en el Pacífico y la erupción del volcán Cerro Negro que centenares de familias fueron trasladadas a esa región.

LIBRA POR LIBRA

Pero en medio de esta vorágine, uno de los programas que ha dado buenos resultados es el del Programa Libra por Libra, cuyo principal problema es la demanda creciente de semilla. Según Luis Mejía, director de Políticas Sectoriales del Mag-For y director de este programa, este año la cobertura del programa se ampliará a los 120 mil productores, cuando el año pasado se atendió a 115 mil 860.

El área también se ampliará de 175 mil 137 manzanas a 176 mil 466, con un monto de 50.47 millones de dólares y que abarca los rubros de semilla para maíz, frijol (rojo y negro), ajonjolí, arroz y sorgo.

Pero este programa ha sido un impulso a la producción, pero ahora queda otro problema agudo por resolver, el de la comercialización. Johnny Zeledón, productor de Nueva Guinea y socio de una cooperativa de producción de raíces y tubérculos, sostiene que esta región es altamente productora pero que han encontrado que la comercialización es una de las principales limitantes. La mayor parte de las plantas comercializadoras y exportadoras de Nueva Guinea están trabajando por debajo de sus capacidades y potencial debido a que los recursos son limitados. Álvaro Flores, gerente de la planta procesadora de Nueva Guinea, sostiene que ellos están trabajando con el 25 por ciento de su capacidad.

De hecho, los productores afirman que el ciclo agrícola ya no es solamente el inicio de las siembras sino también el de lograr el control de toda la cadena de producción.

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