Encuestas dudosas

Martín Vega

En LA PRENSA y El Nuevo Diario, en Nicaragua, así como en El Nuevo Herald y otros medios de comunicación norteamericanos, periodistas, analistas, politicólogos e incluso los representantes de CID-Gallup en Costa Rica, los señores Carlos y Fred Denton, matizaron los resultados de la última encuesta CID-Gallup otorgando niveles de popularidad hacia determinados partidos y dirigentes políticos nicaragüenses. Más aun, algunos de estos comentaristas han hecho comparaciones y análisis entre esta última encuesta y su antecesora realizada el pasado 24 de octubre del 2004.

Sorpresivamente, los que se adelantaron a hacer estos análisis obviaron hacerse las siguientes preguntas básicas: ¿Cómo se llegó a obtener dicha información? ¿qué muestra base usó CID-Gallup para la encuesta? ¿qué metodología y diseño se utilizó para hacer el cuestionario? ¿cuál fue la pregunta clave que se hizo a los encuestados para definir y/o determinar grados de popularidad versus preferencia o afiliación partidaria (hacia “x” o “y” partido o dirigente político)?

En mi afán por atender estas inquietudes, les escribí por correo electrónico a los señores Denton y ellos fueron amables en proporcionarme la pregunta que ellos le dirigieron a sus entrevistados: ¿A cuál partido político pertenece usted o a cuál prefiere?

Mi experiencia como investigador de mercadeo me ha enseñado que generalmente cuando uno escarba un estudio, encuentra algún tipo de error o errores de metodología y de diseño. Cuando estos errores no son materiales —de estilo y no sustantivo— los resultados de la encuesta pueden considerarse confiables y utilizables.

En este caso, los que formularon la pregunta cometieron un error básico de una pregunta compuesta, es decir, constituyeron dos preguntas en una, lo cual genera respuestas múltiples. En la jerga profesional eso genera “errores de respuestas parciales o sesgos de no respuesta”.

Por ejemplo, si la pregunta arriba fuera disgregada, un encuestado pudiera responder “pertenecer a ningún” partido en la primera parte de la pregunta; sin embargo, pudiera expresar su “preferencia” por el partido sandinista en la segunda parte de la pregunta. Empero, tal como está estructurada la pregunta, uno no sabe si el/la encuestado/a respondió a la primera o segunda parte de la pregunta y los de CID-Gallup no están en capacidad de discernirlo tampoco, de tal forma que no se pueden derivar conclusiones apropiadas ni precisas en esta encuesta en lo que se refiere a membresía o pertenencia partidaria.

Sugeriría que de aquí en adelante, este tipo de errores se superen para que los resultados de estas encuestas tengan rédito, aplicación e interpretaciones diáfanas y correctas. Sugeriría también que se exija que las empresas que realizan dichas investigaciones reflejen su metodología, diseño y márgenes de error cuando publican sus estudios y den acceso público al contenido de su cuestionario para que los consumidores de sus encuestas —los lectores— estén claros del contenido de las preguntas hechas a los encuestados.

El autor es investigador de mercadeo.

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