- La mañana de hoy (hora de Nicaragua) inicia el proceso de elección del nuevo jerarca de la Iglesia Católica
- Votaciones cesarán hasta que haya 77 votos a favor de un solo cardenal
Cables combinados
CIUDAD DEL VATICANO.- Los cardenales tuvieron el domingo algunas horas para conferenciar con sus ayudantes u orar con sus feligreses, antes de alojarse en un hotel de máxima seguridad en la Santa Sede, donde permanecerán durante el transcurso del Cónclave a efectuarse a partir de hoy en la Capilla Sixtina, a fin de elegir al nuevo Papa.
Varios expertos esperan que el Cónclave dure dos o tres días luego de que comience la votación, hoy en la tarde o mañana en la mañana. Pero el proceso electoral, lleno de rituales, podría prolongarse varios días más.
“El nuevo Papa ya ha sido elegido por el Señor. Debemos orar para entender quién es”, dijo el Cardenal de Florencia, Ennio Antonelli, a su congregación en la iglesia Santa Andrea delle Fratte, situada cerca de las escalinatas de la Plaza España de Roma.
Algunos creen que Antonelli podría ser un candidato sorpresa entre los papables o potenciales aspirantes a Papa.
Se invitó a los católicos a unirse a los cardenales hoy en la mañana en una ceremonia pública final en la Basílica de San Pedro, luego de concluir el sábado una serie de misas en homenaje a Juan Pablo II, que falleció el dos de abril.
El decano del Colegio de Cardenales, Joseph Ratzinger, de 78 años de edad, encabezará la misa que será celebrada con todos los otros prelados participantes en la votación.
El Cardenal alemán es considerado uno de los principales candidatos a Papa. Algunos expertos señalan que podría ser una figura de transición tras los 26 años de Juan Pablo II en el trono de San Pedro.
En la tarde de hoy lunes, los cardenales se reunirán en el Palacio Apostólico para una procesión hacia la Capilla Sixtina, donde realizarán la primera sesión.
Una vez dentro de la capilla, los prelados pueden decidir hacer la primera votación en las últimas horas del lunes, o continuar sus reflexiones e iniciar la votación el martes en la mañana.
Los prelados se alojarán en el hotel Domus Sanctae Marthae, que Juan Pablo II ordenó construir en el Vaticano, con el propósito de que los cardenales pudiesen descansar con más comodidad en habitaciones privadas, entre sesiones para votar.
Cuando se realizaron los últimos Cónclaves, en 1978, incluido aquel en el cual fue elegido Juan Pablo II, los cardenales, muchos de ellos ancianos, pasaron incómodas noches en cubículos y tenían que compartir los baños en el Palacio Apostólico.
Entre los 115 cardenales que votarán, el bloque nacional más grande es el italiano, con 20 prelados. Pero Marco Politi, un experto en el Vaticano del diario romano ‘La Repubblica’, escribió que los italianos, cuyos 455 años de control de la Santa Sede fueron interrumpidos con la elección de Juan Pablo II, están divididos, y no hay candidato europeo o del tercer mundo que consideren su favorito.
El cardenal italiano Salvatore Pappalardo, de 86 años, y demasiado viejo para votar, indicó el domingo en declaraciones a la radio estatal de Italia que, en su opinión, sus colegas buscarán a un candidato que esté en sintonía con los problemas globales, especialmente los de justicia, paz, e inclusive del medio ambiente.
Los 115 cardenales de los cinco continentes que elegirán al 265 pontífice de la historia de la Iglesia Católica, se recluyeron en la Casa Santa Marta desde ayer, víspera del inicio del primer Cónclave del tercer milenio.
Los purpurados de 52 países se trasladaron el domingo por la tarde a esta residencia, situada dentro de los muros del Vaticano, una de las novedades que introdujo Juan Pablo II. Gracias al difunto Papa, los cardenales se alojarán cómodamente aunque seguirán sujetos a un completo aislamiento del mundo exterior en este período crucial para el futuro de la Iglesia.
“HABEMUS PAPAM”
El Cónclave, cuyo ritual está perfectamente detallado en la Constitución Apostólica, comenzará a las 10:00 horas (08:00 GMT) con la misa llamada “Por la elección del Romano Pontífice” en la Basílica de San Pedro, a la que están invitados los fieles del mundo entero.
A las 16:30 horas (14:30 GMT), vestidos de púrpura y blanco, se dirigirán en procesión a la Capilla Sixtina,el corazón de la elección papal,entonando el himno “Veni Creator ” con el que invocan al Espíritu Santo para que les ilumine.
Los purpurados pronunciarán entonces,uno por uno y con la mano sobre el Evangelio, el juramento de guardar un secreto absoluto sobre la elección.
Las puertas de la Capilla se cerrarán definitivamente tras el tradicional «¡Extra omnes!» (Fuera todos),que expulsará del Cónclave a todas las personas no autorizadas y pondrá fin a la retransmisión televisiva del evento.
A partir de ese momento,la única comunicación del Cónclave con el exterior será el humo que saldrá dos veces al día, hacia las 12:00 y 19:00 horas (10:00 y 17:00 GMT) por la chimenea de la estufa instalada dentro de la capilla en la que se quemarán las papeletas de las cuatro votaciones previstas: dos por la mañana y dos por la tarde.
La ‘fumata’ será negra cuando las votaciones sean infructuosas y blanca cuando los cardenales hayan elegido al nuevo Papa, anuncio que irá acompañado por primera vez del repique de fiesta de las campanas de San Pedro.
El Papa es elegido por una mayoría de dos tercios de los electores presentes, es decir 77 votos de 115, pero a partir de las 33 ó 34 votaciones,los cardenales podrán recurrir a otros sistemas más simples y rápidos.
En el siglo XX,el Cónclave más largo duró cuatro días.
Cuando haya nuevo Papa, éste deberá decir si acepta la responsabilidad y elegir un nombre, antes de enfundarse la casulla blanca y de que el Protodiácono, el chileno Jorge Arturo Medina Estévez, lo presente al pueblo de Roma y a los 1,100 millones de católicos del mundo,con la ancestral fórmula «Habemus Papam».
¿DECISIÓN GEOGRÁFICA?
Las consideraciones geográficas están en boca de todos los que intentan descifrar qué motivaciones impulsarán a los cardenales para elegir al próximo Papa.
¿El peso numérico de Latinoamérica? ¿el crecimiento vibrante del catolicismo en África? ¿la necesidad de reavivar la fe en Europa? ¿o acaso un intento italiano por retomar el sillón de San Pedro?
Como los únicos que saben a ciencia cierta (los 115 cardenales con derecho a voto) no hablan y muchos de los que hablan no saben, las especulaciones geográficas parecen tan válidas como cualesquiera otras a la hora de hacer conjeturas.
A nadie se le escapa que América Latina, con un 43 por ciento de los católicos en el mundo, tiene peso. De sus 20 cardenales que participarán en el Cónclave, nada menos que seis han sido mencionados entre los candidatos a suceder a Juan Pablo II.
También es un hecho que la Iglesia africana ha avanzado proporcionalmente más que la de cualquier otro continente, para llegar al 13 por ciento, o la asiática al 11 por ciento. Europa tiene la cuarta parte de los católicos, pero mientras los demás continentes han subido en proporción, los europeos han descendido vertiginosamente.
La posibilidad de un papado del Tercer Mundo es más probable, aunque de ninguna manera garantizada, opinó Chester Gillis, titular del Departamento de Teología en la Universidad de Georgetown.
Agregó que un Papa latinoamericano podría ser una medida política de la Iglesia para contrarrestar el avance del evangelismo protestante en su región. Y que por otra parte un Papa africano podría estar más capacitado para enfrentar los desafíos que representa la brecha entre cristianos y musulmanes, un problema vivo en muchos países africanos.
Quienes insisten en las consideraciones geográficas coinciden en afirmar que sería inconcebible un Papa estadounidense, para no asociar a la Iglesia Católica con la única superpotencia. Otros creen posible otro Papa europeo, para tratar de contrarrestar la pérdida de fe en ese continente.
EXPECTATIVA NICA
Un nuevo Pontífice acorde con los tiempos modernos que vive la Iglesia universal, fue el deseo que manifestó ayer monseñor Jorge Solórzano Pérez, al culminar la tradicional misa dominical en la Catedral metropolitana de Managua. “Indudablemente, como latinoamericanos nos gustaría que sea un Papa latinoamericano. Pero, ante todo, estamos orando para que se realice lo que el Espíritu Santo quiera y lo que más necesita la Iglesia universal para los tiempos modernos”, expresó.