- Liga Juvenil de 1983-84
Alberto Rayo Ruiz
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Fue una verdadera cantera de peloteros
| Liga Juvenil de 1983-84 |
Alberto Rayo Ruiz
Aquellos torneos juveniles especiales de 1983 y 1984 han sido una de las principales canteras de peloteros que ha producido nuestro beisbol en los últimos 20 años.
Posiblemente la —única— razón de la discutida calidad que aún se observa en la pelota nicaragüense, con sus pequeñas excepciones.
Nemesio Porras, entonces un joven prometedor, fue presentado por los Industriales en aquella edición de 1984, como el futuro gran cañón de nuestro beisbol. Algunos expertos iban más allá, diciendo que se convertiría en otro Calixto Vargas.
Muchos habrán manifestado que tal conjetura era una absoluta exageración. Pero la escasez de figuras en nuestro beisbol —en muchas ocasiones— lleva a sobrevalorar el talento.
No obstante, el inicialista de mediana estatura y compensada lentitud al correr, tras ascender a Primera División con el Bóer de Polín Cruz, Julio Sánchez y Ulises Bojorge, enseñó su material y un carisma y sencillez que le han permitido situarse en lo más profundo del sentimiento popular.
Con el tiempo, demostró que los expertos erraron en sus pronósticos. Porras fue más allá. Sus cifras y marcas pueden ser fácilmente comparables con jugadores de cualquier época en nuestro beisbol.
En resumen, Porras es uno de los mejores peloteros en la historia de Nicaragua. Un símbolo.
Pero no fue la única figura que surgió de aquel torneo juvenil, de hecho, Porras participó en la última edición de ese campeonato organizado por la Federación Nicaragüense de Beisbol Aficionado, y con el firme respaldo del Instituto de Deportes.
Antes, jugaron quienes a través del tiempo se convertirían en los principales fortines del beisbol nacional, durante la década de los noventa y principios del tercer milenio. Sus nombres se conocieron y perpetuaron en la vieja fanaticada, y han sido admirados por los nuevos adeptos de la pelota.
EL PRODUCTO
Marlon Abea: Junto a Julio Vallejos fue el receptor de la Selección Nacional durante los noventa.
Próspero González: Uno de los peloteros más poderosos en los últimos años, y aún de mucha utilidad.
Ramón Padilla: El jardín derecho del Bóer y de la Selección Nacional estuvo bajo su guarda un largo tiempo, y su brazo es todavía referencia entre la nueva camada de peloteros.
Y qué decir de Víctor Avellán, Reynaldo Padilla, Brant Alyea, Franklin López, Donald Farrach, Sergio Corea, Felipe Batres, Luis Lacayo, Berman Suárez, Adolfo Álvarez, Ángel Zúñiga, Rodolfo Taylor, Martín Polanco, Marvin Solís, y otros con quienes pecamos al omitirles.
Todos fueron producto de ese torneo juvenil, y mantuvieron por largo trecho muy bien animado al beisbol nicaragüense.
LOS PROTAGONISTAS
“El éxito de la liga fue el respaldo estatal que tuvieron los muchachos”, comenta Gustavo Argüello (padre), entonces comisionado del beisbol menor.
“La disciplina, talento y dedicación de nosotros fue lo que produjo ese material”, considera Porras, jugador del cotizado combinado de los Industriales y ahora representante del Bóer Juvenil.
En tanto, Próspero González, quien actualmente entrena a uno de los equipos de Chinandega que participará en la Liga Juvenil, refiere al contexto que se vivía en el país y a la actitud de los jóvenes.
“Había más apoyo del Gobierno, pero también éramos deportistas saludables y a quienes nos exigían diariamente ”, asegura.
Tanto Porras, como Argüello y González, coinciden en que sin los torneos juveniles de 1983 y 1984, el beisbol de Nicaragua hubiese perdido mucha calidad, pero —ante todo— haber desconocido la existencia de tremendos talentos.