- Los 93.9 millones de barriles importados en el 2004 obligaron a erogar a los centroamericanos 3,817 millones de dólares. Eso pasaría a 5,130 millones de dólares este año si el precio se sitúa en 60 dólares por barril
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Alzas de combustibles ponen de rodillas a Centroamérica
| Los 93.9 millones de barriles importados en el 2004 obligaron a erogar a los centroamericanos 3,817 millones de dólares. Eso pasaría a 5,130 millones de dólares este año si el precio se sitúa en 60 dólares por barril |
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SAN JOSÉ.- Centroamérica enfrentará una grave crisis social si continúa la escalada de precios del petróleo, que impacta todas las actividades económicas, en una región donde el 50 % de sus 38 millones de habitantes vive sumergida en la pobreza, según diversas fuentes.
Si los precios del petróleo alcanzan la barrera de los 60 dólares por barril, las economías centroamericanas tendrían que destinar en el 2005 alrededor de 1,313 millones de dólares más que en el 2004 para importar unos 93.9 millones de barriles de crudo.
“Si los precios siguen subiendo eso podría significar un desastre para nuestras economías”, declaró a la AFP el presidente de la Comisión Nacional de Energía (CNE) de Nicaragua, Raúl Solórzano.
Pese a ser una región con inmensos recursos hídricos, Centroamérica, con excepción de Costa Rica, produce alrededor del 50% de su electricidad utilizando plantas de generación térmica, alimentadas por diesel o búnker.
“El tema del petróleo es un verdadero dolor de cabeza para los países que no producimos petróleo, están quebrando nuestras economías los países petroleros”, señaló el pasado 12 de abril el Presidente salvadoreño Elías Antonio Saca, evidenciando la magnitud de la crisis.
Durante el 2004, Guatemala importó 24.9 millones de barriles de crudo, Honduras 16 millones, El Salvador 12 millones, Nicaragua 10 millones, Costa Rica 15 millones y Panamá 16 millones de barriles.
Esos 93.9 millones de barriles obligaron a erogar a los centroamericanos 3,817 millones de dólares, que pasarían a 5,130 millones de dólares si el precio se sitúa en 60 dólares por barril.
Empero, si el barril llega al hipotético precio de 100 dólares, lo que algunos analistas ven como real posibilidad, la factura petrolera para Centroamérica se elevaría a 9,390 millones de dólares anuales, casi el 60% de las exportaciones de la región que alcanzan 15,747 millones de dólares.
PRIMEROS SÍNTOMAS DE LA CRISIS SOCIAL
La imparable alza de los precios del petróleo comenzó esta semana a provocar las primeras protestas en Honduras, Nicaragua y Panamá, y el anuncio de una declaración de emergencia económica en Costa Rica.
En Panamá, en la provincia de Colón, 70 km al noroeste de la capital, la Cámara de Transportes declaró el martes un paro de 24 horas para protestar contra el alza en los precios de los combustibles y acusó a las transnacionales Esso, Texaco y Shell, de manipular los precios.
Cientos de transportistas bloquearon la entrada a las instalaciones de la transnacional Chevron-Texaco en Colón y autobuses de escolares y el transporte de carga que presta servicios a la Zona Libre de Colón (ZLC), el principal puerto de reexportación de Latinoamérica, se unieron a la protesta.
En Honduras, ese mismo martes, cientos de afiliados a las tres centrales obreras del país bloquearon una de las principales carreteras de la zona norte.
El bloqueo se realizó en la carretera que conduce de Puerto Cortés, el principal puerto del país, y en la que conduce a San Pedro Sula, 240 km al norte de Tegucigalpa. El movimiento fue reprimido con gases lacrimógenos por la Policía.
“Aquí estamos porque simple y sencillamente la situación económica es nefasta, ya el hondureño no tiene qué comer”, manifestó a periodistas Dinora Aceituno, secretaria general de una de las dos facciones de la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), la principal central obrera del país.
El Gobierno de Costa Rica por su parte anunció que decretará un Estado de Emergencia económica ante la imparable alza en los precios del petróleo, según declaró el Viceministro de Ambiente y Energía, Allan Flores.
“El país no podría enfrentar el pago de una factura anual por alrededor de mil millones de dólares, si el petróleo atraviesa la barrera de los 60 dólares por barril”, declaró Flores.
En la capital costarricense, el dirigente de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), Albino Vargas, advirtió que las constantes alzas en los combustibles decretadas por el gobierno de Abel Pacheco, conducirían a un “ineludible estallido social”.
“Totalmente inaceptable, sumamente irracional y una descarada agresión económica, resulta la petición” de alza de precios en los combustibles, señaló la ANEP, uno de los principales gremios de Costa Rica.
SALIDAS A LA CRISIS QUE NO SON SALIDAS L
El pasado 6 de abril, Nicaragua adelantó medidas para hacer frente a la escalada de los precios de los combustibles.
El gobierno de Enrique Bolaños decretó a partir del domingo 10 de abril el adelanto de la hora oficial para aprovechar al máximo la luz diurna.
El adelanto de la hora será efectivo entre marzo y septiembre para “utilizar la energía eléctrica de manera más eficiente” y reducir el consumo innecesario, indicó el decreto presidencial.
La adopción de medidas para el ahorro de energía fue anunciada en medio de un descontento social generado por un aumento en el precio de la gasolina y el diesel, que provocó un incremento en el valor del pasaje de autobuses y taxis.
Las disposiciones también establecerán medidas de ahorro y eficiencia en el uso de la energía de “aplicación obligatoria” en las instituciones del Estado. El consumo de electricidad en el Estado equivale al 5% del total del país.
SACA OPUESTO A RESTRICCIONES
Sin embargo, en El Salvador, el presidente Saca se declaró opuesto a poner restricciones para obligar al ahorro de combustible y más bien apeló a la necesidad de que cada quien “se autorregule” para evitar el golpe del incremento del crudo.
“Yo no estoy dispuesto ni a cambiar la hora del país, porque eso para lo único que sirve a final de cuentas es para que madruguemos para ir a dejar a los niños al colegio. Eso no es una medida que da resultados. Tampoco estoy dispuesto a obligar a la gente a que hoy circule un carro y mañana circule otra placa, eso va en contra de mis principios libertarios”, enfatizó el mandatario.
“Si tras que la gasolina está cara le vamos a imponer a la gente el que hoy no pueda salir en su vehículo y mañana sí, creo que no es lo más conveniente. Ésta es una nueva realidad económica y tenemos que afrontarla con el ahorro”, remarcó Saca.
LOS MÁS POBRES GOLPEADOS POR LAS ALZAS
La pobreza en América Central es un mal crónico y los sectores más empobrecidos ya resienten los duros golpes de los altos precios del petróleo.
En las orillas del lago de Ilopango, en El Salvador, la AFP conversó con Remberto Lozano, de 52 años, quien se gana la vida en una pequeña lancha de fibra de vidrio con la que transporta turistas.
No le iba tan mal, pero los precios del petróleo lo tienen al borde de la quiebra. “Hace un par de años con ocho dólares de gasolina trabajaba todo el día. Hoy, gasto el doble y gano menos, el pisto (dinero) sólo se ve pasar, el combustible es muy caro”, se queja Remberto.
“Yo y mi mujer a veces hemos preferido no comer y ahorrar ese pistío (dinero) para poder comprar un poquito de gasolina o el aceite para darle mantenimiento a los motores de las lanchas”, dice.
Remberto invierte unos 15 dólares para comprar unos seis galones de gasolina para la jornada de trabajo de los dos botes, que comienza entrada la mañana y concluye al caer el sol, y que al final del día se traduce en un ingreso total de unos 35 dólares, a los que hay que descontar el gasto en combustible y el pago de cinco dólares a su ayudante.
LAMENTOS DE TAXISTAS
“Antes (de la crisis del petróleo) me quedaban de 200 a 300 lempiras (de 10.5 a 15.8 dólares) al día, ahora de 100 a 150 (de 5.3 a 7.9 dólares), casi la mitad”, lamenta el taxista hondureño Edwin Rodríguez, de 25 años. “¿Usted qué cree? A mí me pasa lo mismo, esta situación (de los altos precios del petróleo) nos está matando y no se ve por dónde se resuelva”, afirma Luis Enrique Mejía, de 36 años, también taxista en Tegucigalpa.
LEÑA, PRINCIPAL FUENTE DE ENERGÍA
La leña, obtenida de los bosques centroamericanos, y no la energía proveniente del petróleo o la hidroelectricidad, es la principal fuente de energía para la mayoría de los 38 millones de habitantes centroamericanos.
El uso de leña refleja los altos niveles de pobreza de los centroamericanos y la incapacidad de los Estados para dotar de servicios básicos a la población.
Por ejemplo, en Guatemala se estima que más del 60 % del consumo total de energía proviene de los bosques, en El Salvador el 49 %, y en Nicaragua el 57 %.
Según estimaciones de organismos como el Fondo para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en El Salvador se consumen anualmente 3.8 millones de toneladas métricas de leña, en Nicaragua 2.8 millones y en Guatemala siete millones.
Adultos, jóvenes y niños se pueden divisar caminando por las orillas de las carreteras de Centroamérica cargando pesadas cargas de leña sobre sus espaldas para poder cocinar sus alimentos y calentarse en las épocas frías o de intensas lluvias.
Eso alienta la creciente deforestación.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la utilización planificada de este tipo de energía puede ser beneficiosa económica y ambientalmente.
Eso ahorraría divisas al reducir la dependencia del petróleo y, por otro lado, la fijación de carbono que hacen las plantaciones dedicadas a la extracción de leña compensa las emisiones producto de la combustión, asegura un estudio del organismo. (LAPRENSA/AFP)