Freddy Potoy Rosales
En Nicaragua no sólo era necesario una Ley de Promoción y Ordenamiento del Uso de la Tarjeta de Crédito, sino que también es urgente que se discuta en el Parlamento y se apruebe el proyecto de Ley de Protección de Datos Personales que impulsó el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt).
Digo esto porque dentro de una Ley de Protección de Datos Personales debe estar contemplada la regulación del comportamiento de quienes trafican ilegítimamente con datos muy personales de los ciudadanos, y en este sentido, en Nicaragua no sólo hay tráfico y uso de dichos datos, sino abuso de varias instituciones bancarias que con total descaro extraen datos sin consentimiento de las personas.
En los últimos dos meses he recibido llamadas hostigosas de dos bancos que de momento me reservaré sus nombres, preguntándome que cuándo podrían llegar a mi oficina a entregarme una tarjeta de crédito que ellos arbitrariamente emitieron a mi nombre sin que yo la solicitara.
La peor anécdota es la de una jovencita de uno de los bancos que me llamó para decirme que están actualizando la lista de los periodistas de los distintos medios de comunicación y necesitaba mis datos personales. Le respondí que para actualizar esa lista no necesitaba datos personales mío. Ella me respondió con una pregunta: ¿Dígame cuál es su fecha de nacimiento? Seguí la conversación para escuchar hasta dónde llegaba y le pregunté para qué quería este dato. Repitió lo mismo. Le advertí que estaba abusando de los datos personales de los ciudadanos y que seguramente lo hacía porque aún no hay una legislación que castigue este tipo de comportamiento de los empleados de bancos. Parece que no le gustó mi respuesta y cortó abruptamente su llamada.
En el otro caso, una jovencita tenía mis datos personales que con mucho orgullo parecía jactarse de saberlos. Cualquier persona conoce que cuando un banco emite una tarjeta de crédito, se debe conocer el salario o ingresos mensuales de la persona a la que se le debe emitir. En ambos casos, a ninguna de estas instituciones bancarias les he dado mis datos personales para tales efectos, jamás les he solicitado una tarjeta de crédito, ni he tenido ningún tipo de relación que les haga suponer que me interesan sus tarjetas de crédito.
En el borrador de proyecto de Ley de Protección de Datos del Conicyt se debe mejorar esta parte relativa al uso de los datos por parte de las instituciones bancarias, para que no atenten contra el derecho que cada nicaragüense tiene a estar protegido en su intimidad y privacidad.
En el uso de datos personales por entidades financieras hay dos temas: uno, los llamados buró de créditos, ficheros de solvencia patrimonial o de deudores, y otro es, el uso que hagan los bancos de los datos personales para captar nuevos clientes u ofrecer nuevos servicios. Un banco con el que a lo mejor nunca se ha tenido relación, no debe tener nuestros datos, ponerse en contacto con uno, ni ofrecer algo, de lo contrario, habría que investigar por qué ese banco tiene esos datos, quién se los ha dado y por qué se los ha dado.