Un día antes de su entierro, medio millón de polacos recorrió ayer las calles de Cracovia en homenaje a Juan Pablo II. Posteriormente se celebró una misa campal, con la participación de un millón de personas, según las autoridades.

¿Pensó en renunciarel Papa Juan Pablo II?

Divulgan el testamento del Santo Padre, quien dice que por un milagro divino no murió en 1981 Mayoría de los medios mundiales ve un supuesto deseo de renuncia, pero otros discrepan AFP yALBA CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II se planteó la posibilidad de celebrar sus funerales en Polonia, y atribuye a la […]

  • Divulgan el testamento del Santo Padre, quien dice que por un milagro divino no murió en 1981
  • Mayoría de los medios mundiales ve un supuesto deseo de renuncia, pero otros discrepan

AFP yALBA

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II se planteó la posibilidad de celebrar sus funerales en Polonia, y atribuye a la intervención divina su supervivencia en el atentado que sufrió en 1981, según su testamento divulgado el jueves por el Vaticano.

Escrito en polaco, en un lenguaje muy íntimo y simple, Juan Pablo II empezó su testamento el seis de marzo de 1979 y lo prosiguió en 1988, el 2000 y el 2002. Es un conjunto de reflexiones sobre la religión, la Iglesia y la política.

“Él me ayudará a reconocer hasta cuándo debo continuar este servicio al que me llamó el 16 de octubre de 1978”, fecha de su ascensión al trono de Pedro, confía Karol Wojtyla.

Las agencias de prensa mundiales interpretaron unas frases del texto como una aparente disposición a renunciar, sin embargo, otros medios sostienen que nunca tuvo esa intención.

“Es necesario preguntarse si no llegó el momento de repetir las palabras bíblicas de Simeone ‘Nunc dimittis (No dimitas)”, se interrogaba, tras el Jubileo del 2000, el Papa polaco que aseguró inspirarse de Pablo VI, su último “gran predecesor”.

Esta frase, según numerosos medios internacionales, sería un indicativo de que Karol Wojtyla pensó en renunciar al haber llegado el final de un milenio y comenzado otro.

DESCARTAN INTERPRETACIÓN

“El Santo Padre nunca contempló la renuncia como una posibilidad, al contrario de la interpretación que la mayoría de los medios han realizado sobre la base de un extracto del testamento de Juan Pablo II”, escribió el semanario español Alba en su sitio web.

El Papa recordó, en la parte del testamento fechada el 17 de marzo del año 2000, la figura bíblica de Simeón, citando su “Nunc dimittis” al sentirse preparado para partir al seno del Padre, una vez que había visto al Hijo. La frase concreta del anciano Simeón fue: “Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz como le has dicho. Porque mis ojos han visto a tu Salvador”. (Lc 2, 29-32).

“En consecuencia, lo que hizo el Santo Padre en el año 2000 fue poner a disposición de Dios, su vida, para cuando Él estimase oportuno llamarlo a su presencia”, señala el semanario Alba.

FRAGMENTOS

Éstos son algunos de los puntos principales del documento, iniciado en marzo de 1979, unos meses después de acceder al trono de Pedro el 16 de octubre de 1978, y ampliado en 1980, 1982 y 2000:

6 DE MARZO DE 1979:

“Estad prevenidos, ya que no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mateo, 24, 42).

Juan Pablo II dice: “Estas palabras me recuerdan a la última llamada que se producirá en el momento en que el Señor lo quiera. Deseo seguirle y deseo que todo aquello que forma parte de mi vida terrenal me prepare para ese momento. No sé cuándo será, pero como todo, también este momento lo pongo en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus (Todo tuyo)”.

Durante los ejercicios espirituales leyó el testamento del Papa Pablo VI. “Esta lectura me ha empujado a escribir el presente testamento”.

“No dejo detrás ninguna propiedad de la que haya que disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me sirvieron, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que se quemen las notas personales. Pido que de esto se encargue Don Stanislaw, al que agradezco la colaboración y la ayuda de tantos años y la comprensión”.

“En lo que respecta al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI”. Al margen, el 13 de marzo de 1992, agregó: “El sepulcro en la tierra, no en un sarcófago”.

24 DE FEBRERO – 1 DEMARZO 1980:

Tras recordar que cada uno debe tener presente la perspectiva de la muerte, el Papa escribe: “los tiempos en que vivimos son indeciblemente difíciles y preocupantes. Difícil y tensa también es la vía de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los fieles, como para los pastores. En algunos países, la Iglesia se encuentra en un período tal de persecución que la falta de piedad y el odio superan incluso al de los primeros siglos”.

“Deseo de nuevo totalmente confiarme a la gracia del Señor. Él decidirá cuándo y cómo debe terminar mi vida terrena y el ministerio pastoral. En la vida y la muerte, Totus Tuus a través de la Inmaculada. Aceptando ya ahora esta muerte, espero que Cristo me dé la gracia para el último tramo, que es (mi) Pascua”.

5 DE MARZO DE 1982:

“El atentado contra mi vida, el 13 de mayo de 1981, confirmó en cierta manera la exactitud de las palabras escritas con motivo de los ejercicios espirituales de 1980: cada vez siento más profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y estoy permanentemente a disposición de mi Señor, confiándome a Él a través de su Inmaculada Madre (Totus Tuus)”.

También se refiere a la última frase de su testamento del 6 de marzo de 1979 en la que mencionaba en el texto polaco: “Sobre el lugar del entierro y el lugar de los funerales, que decida el Colegio Cardenalicio y los compatriotas”.

Pero en 1982 asegura que por “compatriotas” tengo en mente: el Arzobispado de Cracovia o el Consejo General del Episcopado de Polonia. Por tanto, pido al Colegio Cardenalicio que satisfaga en la medida de lo posible las demandas enumeradas”.

12-18 DE MARZO DEL 2000:

En 2000, año de Jubileo, el Papa escribió que según el designio de la Providencia, “se me ha dado vivir en el difícil siglo que acaba de pasar y ahora mi vida se acerca a los 80 años (“octogesmia adveniens”), (por lo que) es necesario preguntarse si no es el momento de repetir con el bíblico Simeón “Nunc dimittis” (Nunc dimittis servum tuum Domine: Ahora Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz).

“En el día 13 de mayo de 1981 (el día del atentado al Papa durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro), la Divina Providencia me ha salvado de forma milagrosa de la muerte. Este que es el único Señor de la vida y de la muerte Él ha prolongado esta vida, en cierta forma me la ha dado de nuevo”.

“Espero que Él me ayudará a reconocer hasta cuándo debo continuar con este servicio, al que me llamó el 16 de octubre de 1978. Le pido que me vuelva a llamar cuando quiera”.

“Espero también que mientras esté cumpliendo el servicio de Pedro en la Iglesia, la misericordia de Dios quiera darme la fuerza necesaria para este servicio”.

También hace referencia a la “difícil y tensa situación general” que reinaba en la década de los ochenta y que cambió en 1989, en referencia a la caída del muro de Berlín.

“La última década del siglo pasado quedó libre de las tensiones precedentes, lo que no significa que no haya traído nuevos problemas y dificultades” y agradece “a la Providencia porque el período de la llamada ‘Guerra Fría’ concluyera sin el violento conflicto nuclear que pesaba sobre el mundo en el período precedente”.

También agradece la colaboración de cardenales, arzobispos y obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos, en la Curia en la Diócesis de Roma, al Rabino de Roma y representantes de otras religiones no cristianas y representantes del mundo de la cultura, de la ciencia, la política y los medios de comunicación.

“A medida que se acerca el final de mi vida terrena vuelvo con la memoria al inicio”, dice el Papa, que recuerda a sus padres, “hermanos y hermanas (que no conocí porque murieron antes de que yo naciera)”, compañeros de estudios, la ciudad “de sus amores” Wadowice, donde fue bautizado, a Cracovia y a Roma y “a las personas que de forma especial me confió el Señor”.

“A todos quiero decirles una sola cosa: Que Dios se los pague a ustedes”.

¿CÓNCLAVE CORTO?

El Cónclave para la elección del Papa, que empezará el próximo lunes 18 de abril, será «corto» y fruto de una «mediación» entre los cardenales, estima el cardenal colombiano Pedro Rubiano Sáenz.

«Será corto, no creo que demore mucho», aseguró a la AFP el purpurado, de 72 años, tras señalar que «partimos con la convicción de que escogeremos a la persona que el Señor llame, fruto de la mediación de los electores. Así ha sido con todos los Papas», dijo.

El nuevo Papa será elegido por 116 de los cardenales presentes, de los 117 menores de 80 años, sobre un total de 180 purpurados vivos, reunidos en Cónclave en el Vaticano, un acontecimiento que sólo dos de ellos vivieron hasta ahora.

El Arzobispo de Bogotá aseguró que el Colegio Cardenalicio por ahora no aborda el tema de los candidatos a suceder al Papa y que «se prepara para las exequias de Juan Pablo II».

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