- Comete el error que terminó con Mariano Rivera
Edgard Tijerino M.
Con los Yanquis ganando 3-2 en Nueva York, el equipo de Boston tomó su turno del inicio del noveno aterrorizado por la posibilidad de ser barrido. En el 2004, la diferencia que separó a los Medias Rojas de los Yanquis en el Este de la Liga Americana, fue precisamente de 3 juegos.
Las bases estaban llenas con un out y Manny Ramírez en el cajón de bateo acorralado con dos strikes. Mariano Rivera, otra vez vacilante, intentaba colgar un scone matador para los Medias Rojas.
Ramírez conectó un roletazo de saltos altos y rápido desplazamiento, frontalmente hacia Alex Rodríguez en tercera.
El pelotero mejor pagado del juego se encontraba jugando adentro exigido por la circunstancia. Obviamente la primera ocurrencia fue: “Bueno para doble play”, por el plato o por segunda.
Eso nunca sucedió. Alex perdió la pelota, quiso recuperarla y volvió a perderla.
El juego se empató 3-3 y el ataque de Boston se volcó sobre Rivera construyendo una revitalizante victoria por 7-3, evitando la barrida.
Muy temprano para convertir ese error en un drama como los de Shakespeare, o una tragedia como las relatadas por Sófocles.
Se imaginan ese error de Alex en un séptimo juego crucial de Serie Mundial. Tan imborrable como el pasbol de Mickey Owens y la escapada de pelota de Bill Buckner. En pantalla, el antesalista no podía ocultar su pena. Sabía que era el culpable y sintió que el planeta se movía al revés mientras los Yanquis se hundían y Rivera era explotado.
En el Clásico de 1966, Willie Davis, el jardinero central de los Dodgers, cometió tres errores en el mismo inning, estableciendo un récord, pero la culpa de la barrida sufrida por los angelinos ante los Orioles, no la tuvo Davis, sino el bateo congelado.
Claro, cuando cobras tanto y sos depositario de tantas expectativas, quieres que te trague la tierra al fallar frente a lo sencillo en un momento de singular trascendencia, pero no hay que desembocar en lo dramático. No cuando la temporada está entrando en calor.
SANGRE NUEVA
El derecho Kirk Saarloos tiene 26 años. Estuvo con Houston en las campañas del 2002 y 2003 sin impresionar en cortos plazos, y pasó a Okland para tratar de enviar algunas señales en el 2004 durante seis juegos.
Como abridor sustituto, su pitcheo de sólo un hit en seis entradas contra la fuerte batería de los Orioles, levantó a mucha gente de las butacas.
En el mismo juego, Nick Swisher, de 24 años, conectó dos jonrones y empujó tres carreras, buscando como ganarse la confianza de los Atléticos en el jardín derecho.
Clint Barnes, de 26 años, es el short stop de los Rockies de Colorado. Jonroneó por segundo partido consecutivo y ha sido diagnosticado, desde antes del Play Ball, como un futuro astro de la posición y peligro frente al plato haciendo swing.
Jorge Cantu es un mexicano de Reynosa, llamando la atención como segunda base de los Devil Rays de Tampa. Su jonrón de tres carreras fue importante para vencer a Toronto.
CÁPSULAS
Mike Timlim se disculpó con Derek Jeter por haberlo golpeado y enviado a un examen médico con una recta de 92 millas. En la serie con Boston, Jason Giambi fue golpeado tres veces y Jeter dos.
“Ni modo, así es el juego”, dijo Curt Schilling desde el banco de los Medias Rojas, en tanto David Ortiz admite que se sienten escalofríos en el cajón de bateo frente a Randy Johnson.
Qué bien se vio Kevin Milwood en su debut con los Indios. Lanzó para seis ceros cediendo sólo 4 hits. Quizás puede seguir creciendo, algo que no pudo hacer con los Filis.
José Valentin no quería salir del Estadio de los Gigantes hace tres días, porque un error suyo hundió a los Dodgers, pero el miércoles conectó 3 hits y empujó 4 carreras convirtiéndose en la figura de la noche.
Los Astros consideran que se han despejado dudas alrededor de Andy Pettite después de verlo trabajar 6 entradas permitiendo una carrera a los temidos Cardenales.
¿Será capaz este año Ichiro Suzuki de atacar la racha de 56 juegos hiteando en poder de Joe Dimaggio? Esa ha sido una misión imposible hasta hoy.
Barry Bonds piensa que podría estar de regreso a media temporada. Sería en un momento de mayúscula importancia para los Gigantes.