Los intelectuales y el totalitarismo

Roman, Times, serif»>
Los intelectuales y el totalitarismo





Ante la próxima votación que habrá en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, Suiza, sobre una nueva resolución de condena al régimen comunista de Fidel Castro por sus crónicas violaciones a los derechos humanos, 241 intelectuales y artistas de diversas partes del mundo suscribieron y están divulgando una proclama política titulada: “Detengamos nueva maniobra contra Cuba”. Y aseguran los intelectuales y artistas amigos del régimen castrista que la propuesta de condena a éste por violaciones a los derechos humanos, se debe a una conspiración del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.

Al pie de dicha proclama aparecen nombres de renombrados intelectuales nicaragüenses, como Gioconda Belli y Ernesto Cardenal, pero otros literatos igualmente destacados brillan por su ausencia, como el escritor Sergio Ramírez Mercado, sin que se conozca si su ausencia se debe a que no fue invitado a firmar, o porque no quiso hacerlo o porque debido a alguna otra razón no pudo firmarla.

En realidad no tiene nada de extraño que intelectuales y artistas simpaticen tanto con el régimen comunista de Cuba, o de cualquier otro país del mundo donde aún quedan restos de ese sistema totalitario. Por razones que nunca han sido comprensibles, muchos intelectuales admiran a los hombres fuertes y los regímenes despóticos de izquierda, y los defienden con pasión.

Lo raro es que intelectuales y artistas se pronuncien contra el totalitarismo, comunista o de cualquier otro signo ideológico, y mucho más difícil es que se solidaricen con quienes en el interior de países donde las libertades individuales fueron suprimidas —como es el caso de Cuba y fue el de Nicaragua durante el régimen sandinista—, sufren deplorables condiciones de hostilidad y represión sólo porque disienten del sistema establecido y porque quieren ser libres.

Por eso es que llama la atención y hay que destacarla, una convocatoria que han hecho y firmado destacadas personalidades internacionales del mundo de las letras y el arte, como por ejemplo el escritor Mario Vargas Llosa —cuya columna de opinión se publica quincenalmente en LA PRENSA—, el actor cinematográfico Andy García y el cantante Willie Colón, en solidaridad con las víctimas de las violaciones de derechos humanos que se cometen como política de Estado en Cuba comunista.

A propósito de la gran mayoría de intelectuales y artistas que defienden el totalitarismo comunista de Cuba, a sabiendas de las terribles violaciones a los derechos humanos que allí se cometen, la reconocida periodista y escritora española Rosa Montero escribió recientemente en el diario El País, de España, que “parece mentira que haya personas que sigan manteniendo cierta simpatía por este tirano (Fidel Castro)”. Montero comenta el libro Koba el temible, la risa y los veinte millones, del escritor británico residente en Uruguay, Martin Amis, que es una biografía de Stalin, el sanguinario déspota comunista de la extinta Unión Soviética. “Mientras que el totalitarismo nazi está reconocido como la atrocidad que fue, el totalitarismo comunista sigue viéndose con una indudable empatía emocional”, señala Amis, quien además se pregunta “por qué los intelectuales no denunciaron en su momento (ni nunca claramente, a decir verdad) la barbarie soviética, por qué Auschwitz es para nosotros sinónimo de horror, pero Kolymá no nos dice nada, por qué todo el mundo ha oído hablar de Himmler pero nadie conoce quién es Yeyov” (uno de los peores esbirros de la Checa, como se llamó en una época la policía de seguridad del Estado soviético).

En la actualidad, en las numerosas cárceles de Cuba para los presos políticos y disidentes hay muchas personas -incluyendo periodistas- condenadas a penas de hasta 25 años de prisión, por el “delito” de expresar públicamente sus opiniones y tratar de ejercer el periodismo en forma independiente. Algo que todavía podemos hacer libremente en Nicaragua a pesar de que aquí no se goza de la “felicidad social” que según los ilusos intelectuales pro-castristas, se disfruta en Cuba a cambio de falta de libertad y derechos humanos.

Precisamente en defensa de esos prisioneros de conciencia que se consumen en las mazmorras cubanas es que intelectuales y artistas minoritarios —como Mario Vargas Llosa y Willie Colón— han suscrito un documento en el que llaman a la humanidad democrática a condenar la terrible violación de derechos humanos que se practica en Cuba.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí