Amparo Aguilera
NANDAIME, GRANADA.- Son mujeres comunes y corrientes. ¿La diferencia? El poder. Desde 1997 las integrantes de la Asociación Nochari, ubicada en Nandaime, son las que idean y empujan el quehacer que les da de comer y que les genera utilidades.
Algunas lo logran elaborando vinos y otras en tanto lo consiguen fabricando medicamentos naturales. Aunque todas comparten la misma meta: no emigrar e ir más allá de la subsistencia.
María Eugenia Morales, directora ejecutiva de la Asociación, expone que iniciaron concentrándose en cuatro comunidades del municipio. Pero hoy día operan en un total de 18, beneficiando con ello a 300 familias campesinas.
Es decir que favorecen a un promedio de 1,500 personas, entre niños y ancianos a punta de la agroecología y la organización comunitaria, donde el fuerte es la agroindustria y el comercio.
“En la agroecología, por ejemplo, vemos que en las fincas de las comunidades todo se aprovecha, de tal manera que durante todo el año tienen que comer y logran vender los excedentes de lo que producen”, sostiene. Aunque aclara que estos resultados sólo los manejan en términos cualitativos.
LAS MUESTRAS
No obstante en la parte de agroindustria éstos saltan a la vista. Las mujeres organizadas en grupos de tres elaboran cuatro variedades de vino: rosa de jamaica, coyolito, nancite y marañón.
Ana Calero, miembro de uno de los grupos, explica que se introdujeron en el mercado local a inicios de la década experimentando con 13 ofertas que les generaban 500 córdobas al mes.
Pero luego la producción fue aumentando hasta consolidarse el año pasado en 2, 400 botellas que les generaron 96 mil córdobas, ya que la unidad la venden a 40 córdobas, ganándole cinco córdobas a cada una.
“Ese dinero (de las ventas) lo reinvertimos en la producción y repartimos parte de las utilidades entre nosotras. Al final nos salen para cada una, más de 400 córdobas, cantidad con la que mantenemos a nuestras familias pues antes la mayoría era ama de casa (aporte que sigue siendo intangible)”, apunta.
Pero no sólo a ellas les va bien. El grupo de medicina natural también está contento. Yuritza Barrios, una de las integrantes, recuerda que comenzaron a elaborar los productos en 1997.
LA COOPERACIÓN
“La primera venta fue de 50 córdobas en un mes Sin embargo a los seis meses de haberse introducido los shampoos y los jarabes naturales en el mercado, se incrementaron hasta en 400 córdobas”, señala.
No obstante en la actualidad mueven entre tres mil y cuatro mil córdobas, dejándose una partida, por mujer, que oscila entre los 750 a 800 córdobas. “Aunque todo radica en la perseverancia”, reitera.
Morales precisa que ambos grupos iniciaron con una inversión “patrocinada” cuyo monto máximo fue de tres mil córdobas. Esto gracias al apoyo de los organismos como Cooperación Belga, Coordinadora Civil, Sistema de información Mesoamericano (Simas), Marena, Cristian AID y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Las Nochari, como se les conoce, cuentan con una cooperación anual de 65 mil dólares al año, de los cuales el 30 por ciento es destinado a gastos institucionales. El resto va a los proyectos que incluyen desde capacitaciones y asesorías hasta fondos revolventes. Aunque apuntan a la autosostenibilidad.
¿POR QUÉ NOCHARI?
María Eugenia Morales, directora ejecutiva de la Asociación Nochari, explica que con el nombre de la organización intentan rescatar las raíces histórico culturales de la zona. Ya que Nochari era el nombre del cacique Chorotega que en la época pre colonial ejerció su gobierno en la provincia del mismo nombre, de la cual formaba parte Nandaime.