La segunda recomprade la deuda comercial

Néstor Avendaño En las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, Nicaragua contrató una deuda considerable con la banca comercial internacional, especialmente de los Estados Unidos, de tal manera que el 46 por ciento del saldo de la deuda externa de Nicaragua de US$961 millones a finales de 1978 correspondía a ese […]

Néstor Avendaño

En las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, Nicaragua contrató una deuda considerable con la banca comercial internacional, especialmente de los Estados Unidos, de tal manera que el 46 por ciento del saldo de la deuda externa de Nicaragua de US$961 millones a finales de 1978 correspondía a ese grupo de acreedores. Entre 1980 y 1984, al mismo tiempo que se renegoció dicha deuda en tres ocasiones, Nicaragua pagó aproximadamente US$170 millones a las instituciones bancarias comerciales, pero cesaron sus pagos a partir de 1987. Con las tres renegociaciones se dieron tres capitalizaciones de intereses, que sumadas al principal de US$1,312 millones y otros cargos moratorios elevaron esa deuda hasta S$2,174 millones al 31 de diciembre de 1992, de acuerdo con un estudio realizado por Price Waterhouse.

El primer sondeo de la cancelación de esta deuda realizado por Nicaragua en Berna, Suiza, el 23 de junio de 1993, se basó en que los acreedores reconocieran sólo el componente del principal, mas no los intereses capitalizados, y efectuar una recompra de ese monto con un solo pago de aproximadamente US$100 millones, o sea un pago de 7.6 centavos de dólar, lo cual no fue aceptado porque los donantes europeos, dispuestos a financiar la recompra de esta deuda, consideraron el prerrequisito de una participación importante de los Estados Unidos para analizar sus aportes. La reacción estadounidense fue participar sólo con la reasignación de fondos de cooperación externa ya asignados a Nicaragua, lo que no fue aceptado por el Gobierno.

Nicaragua retomó la iniciativa de reestructurar la deuda con la banca comercial al completarse la segunda ronda con el Club de París en marzo de 1995. El Banco Mundial donó US$40 millones para efectuar la recompra de la deuda, y el Banco Interamericano de Desarrollo aceptó participar con un préstamo concesional de US$40 millones si Nicaragua lograba obtener otros fondos bilaterales, que fueron donados principalmente por Suiza, Alemania, Suecia y Holanda. En diciembre de 1995 concluyó la negociación de esta deuda, incluyéndose la deuda con los grandes proveedores del exterior, en su mayoría de países miembros del Club de París, con una condonación promedio de 92%, o sea una recompra de 8 centavos por dólar. Sólo quedó un saldo remanente de US$196.8 millones de la banca comercial y US$13.1 millones de los proveedores, según registros del Banco Central de Nicaragua al 31 de diciembre del 2004.

Para la segunda y última recompra de la deuda comercial, estimo que el Gobierno de Nicaragua no debe aceptar la acumulación de recapitalización de intereses y otros cargos moratorios en el saldo sujeto a negociación, o sea que la recompra debe efectuarse sobre el monto del principal. Adicionalmente, aunque la Iniciativa HIPC instruye buscar la condonación de la deuda con la banca comercial internacional con, al menos, los mismos términos de la reducción de la deuda con el Club de París, o sea con la condonación del 90% del monto adeudado, Nicaragua puede insistir en reobtener, al menos, la condonación del 92% logrado en diciembre de 1995. Y lo más importante: el Gobierno debe buscar, creo que principalmente entre los países europeos, una donación de US$17 millones para recomprar US$210 millones, porque el FMI nunca aceptará que se usen las reservas internacionales para cancelar dicha deuda.

Finalmente, no es correcta la aseveración del Ministro de Hacienda y Crédito Público “que de lograrse (esta recompra), Nicaragua se podrá deshacer de la calificación como país con riesgo financiero, que aún mantiene, y podrá librarse de cualquier demanda de los acreedores, posibilidad que no se descarta y que de darse afectaría el manejo de las reservas internacionales”. La Iniciativa HIPC fue insuficiente para Nicaragua, porque con la condonación automática de la deuda con el Club de París recibida en 2004, aunada con la probable condonación de la deuda externa con el resto de países en 2005 (en el caso de que el Gobierno actúe eficazmente en esta tarea), el saldo de la deuda externa a finales de este año representaría el 85% del PIB y 3 veces el valor de las exportaciones de bienes y servicios no factoriales, lo cual demuestra que el país continúa estando muy endeudado con el exterior.

En el caso de la recompra de la deuda comercial, eliminar US$210 millones de nuestra deuda externa no nos clasificará como un país con capacidad de pago con el exterior, aunque el país mejorará en el escalafón crediticio internacional y, por otro lado, las reservas internacionales del país nunca caerán en el riesgo de una demanda internacional (de las tres que se radicaron en cortes de Nueva York) porque están depositadas en el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos por parte del Banco Central de Nicaragua y no por parte del Gobierno de Nicaragua que es la persona jurídica demandada por los tenedores de esta deuda.

El autor es economista.

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