Roberto Amador N.
Con todo el respeto que se merece Su Eminencia, cardenal Miguel Obando y Bravo, debe reconocer que sus gestiones como mediador sólo sirvieron al FSLN, desde cuando fue llamado por el general Somoza Debayle, en ocasión del secuestro del Palacio Nacional. Eso permitio salir de la cárcel al estado mayor del sandinismo, más dos millones de dólares y lectura de un comunicado del mismo Frente.
Lo mismo ocurrió con el ataque terrorista a la casa de Chema Castillo, de donde gracias a su intervención salieron libres los del comando Juan José Quezada, del que han salido los últimos tres generales jefes del Ejército de Nicaragua, dejando atrás en una mantenedora el cadáver de un hombre probo y valiente que tan sólo defendió su hogar atacado. Y así sucesivamente todas esas mediaciones desgraciadamente sólo fueron en beneficio de la clase sandinista. Pero quizás con las oraciones que pide Su Eminencia podamos ayudarlo a llevar tan pesada carga.