Explotación sexual infantil

Ana Murillo A.

En Nicaragua, en su mayoría, la población es joven. Según el informe de Endesa 2001 las personas menores de 15 años representan el 43 por ciento, siendo la más vulnerable ante los problemas sociales que afecta a la mayoría de los y las nicaragüenses.

Este 4 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional contra la Prostitución Infantil. En nuestro país el fenómeno de la prostitución y explotación sexual es una realidad que se acrecienta día a día, razón por la cual necesita ser más visualizada, ya que todavía no se ha valorado en toda su magnitud, pese a la forma catastrófica que viven miles de niños, niñas y adolescentes.

Según la Declaración y Agenda para la Acción del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual de la Niñez: “La explotación sexual de la niñez es una violación fundamental de los derechos de la niñez. Abarca el abuso sexual por parte del adulto, y remuneración en dinero o en especie para el niño o para una tercera persona o personas. El niño(a) es tratado como objeto sexual y como mercancía. La explotación sexual comercial de la niñez constituye una forma de coerción y violencia contra ésta, equivale al trabajo forzado y constituye una forma contemporánea de esclavitud”.

En Nicaragua, de acuerdo al estudio titulado Abuso sexual infantil: incidencia y características, hecho público el año pasado por el Organismo No Gubernamental Dos Generaciones, la cuarta parte de los abusadores sexuales son los padres de familia o los padrastros, figuras importantes en nuestro hogar, personas de quien esperamos comprensión, amor, respeto y enseñanza a nuestros valores humanos.

No es posible que desde nuestros hogares se comiencen a violentar los derechos de la niñez y la adolescencia, es notorio para los y las nicaragüenses percibir a diario en los medios de comunicación, principalmente la prensa escrita y televisivos, abusos de maltratos físicos, psicológicos e incluso maltratos que ocasionan hasta la muerte. Lo lamentable de todo es que estos abusos son realizados por personas que conviven a diario con nosotros, mujeres, madres y niñez. Si está leyendo este artículo mi intención es que rompa el silencio ante los abusos y explotación.

Necesitamos sensibilizar a la población ante este fenómeno, se necesitan nuevas estrategias por parte del Estado y de esta manera ejecutar nuevas políticas gubernamentales dirigidas hacia la niñez y adolescencia nicaragüenses, se necesita crear condiciones jurídicas que permitan dar respuestas a la problemática de explotación sexual comercial y a otras problemáticas que padece la niñez.

Combatir este fenómeno no ha sido fácil, pero se deben implementar acciones conjuntas para erradicar este prodigio que aumenta. La familia, la sociedad, el Estado, y sobre todo los medios de comunicación debemos crear conciencia ante la humanidad y de esta manera combatir y erradicar esta problemática.

La autora es comunicadora social

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