León Núñez
El miércoles santo, al finalizar la tarde, asistí a la reunión de la peña literaria El Bejuco de Acoyapa. De regreso de una de las isletas del archipiélago El Nancital del Lago Cocibolca —Acoyapa tiene también sus isletas— sufrí en el camino un contratiempo que me impidió asistir a la reunión con la puntualidad que me caracteriza. Llegué con varias horas de retraso; casi al final de la sesión.
Me contaron que se había conversado de diversos temas de interés nacional: que primeramente se había suscitado un debate ideológico sobre la derecha, la izquierda y el centro, y que después se habían estudiado las posibilidades presidenciales de Herty Lewites, Daniel Ortega, Alejandro Martínez Cuenca, Eduardo Montealegre, José Antonio Alvarado y Arnoldo Alemán. Me informaron que hasta hubo un ejercicio especulativo: que se habían imaginado quiénes podrían ser los ministros de cada uno de ellos, pues en la peña se considera que, durante la próxima campaña electoral, cada candidato debía dar a conocer los nombres de las personas que van a formar parte de su gabinete de gobierno en el supuesto caso de que ese candidato ganara la elección presidencial.
Ahora bien, como llegué tarde, repito, casi al final de la sesión, solamente pude escuchar a un miembro de la peña pronosticando que ningún candidato ganaría las elecciones de noviembre del 2006 en la primera vuelta, en la cual serían eliminados Daniel Ortega y Arnoldo Alemán o el candidato del PLC que hubiera puesto el mentado don Arnoldo. Continuó diciendo mi paisano que en estas circunstancias el futuro es esperanzador porque cualquiera que ganara la Presidencia de la República terminaría con el caudillismo, continuaría con más fuerza la lucha contra la corrupción y probablemente trataría de desterrar la filosofía política de la “servilocracia”, la “amigocracia” y la “familiocracia”, que es la filosofía con la que se pueden explicar históricamente los nombramientos de los altos funcionarios públicos de este país.
Desgraciadamente, por llegar tarde, no pude escuchar el debate que se produjo al principio de la sesión sobre las posiciones de derecha, de centro y de izquierda de los más importantes políticos nicaragüenses. Me manifestó el secretario de la peña que el debate estuvo interesantísimo porque se tomó nota de la metamorfosis de Humberto Ortega: un multimillonario de izquierda convertido en multimillonario de centro.
En Acoyapa se había creído que en Nicaragua siempre existieron multimillonarios de derecha y, a partir de abril de 1990, multimillonarios de izquierda; que siempre existieron millonarios de derecha y, a partir del mes y año citados, millonarios de izquierda. Pero nunca se pensó que existían millonarios centristas ni mucho menos multimillonarios de centro. Pero después de “La Epopeya de la Insurrección” surgió, como salido de una gran explosión nacional, al estilo del Big Bang, la figura del multimillonario Humberto Ortega Saavedra con un ropaje ideológico de centro.
Me dijo el presidente de la peña que el debate ideológico se prolongó más de lo debido no por las intervenciones que se sucedieron sobre la enorme riqueza del multimillonario de centro, sino por las discrepancias que se produjeron sobre Tomás Borge. Partiendo de la base de que el citado comandante es izquierdista confeso se discutió si don Tomás pertenecía a la izquierda millonaria o a la izquierda multimillonaria.
Según supe después, uno de los ex analistas políticos de Acoyapa puso punto final al debate manifestando que esta discusión era irrelevante, porque aún en el caso de que el señor Borge no fuera millonario sino multimillonario, había que tener en cuenta que sus millones no los había obtenido para vivir sin trabajar sino para tratar de socorrer, en la medida de lo posible, a las personas más desvalidas de Nicaragua. Uno de los miembros de la peña que apoyó esta tesis lamentó los injustos ataques contra don Tomás Wigberto, de quien dijo que bastaba verle sus ojeras para percatarse de sus sufrimientos y desvelos por los niños más desamparados de la sociedad nicaragüense. Mi paisano expresó que le va a pedir a don Tomás que “pare de sufrir”.
Al despedirme del presidente de la peña le pedí que incluyera como punto de agenda de la próxima sesión de la peña El Bejuco el tema del multimillonario de centro, cuyo perfil militar, político y mental no solamente debe ser estudiado con las técnicas más depuradas de la ciencia política sino también con las técnicas más avanzadas de la spsiquiatría moderna.
El autor es Abogado