- Nicaragua tiene capacidad para eliminar la alta dependencia del petróleo
Ricardo Guerrero Nicaragua
Si Nicaragua utilizara toda la energía renovable disponible, tendría la capacidad de generar seis veces la demanda actual, que se calcula en 450 megawatts, con lo que el país dejaría de depender del petróleo para la producción de energía, e incluso podría venderla a los demás países de la región, en vez de comprarles, aseguran especialistas.
Emilio Rappaccioli, quien fue director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) entre 1980 y 1995, explicó a LA PRENSA que el país tiene gran potencial de fuentes alternas de energía renovable, con capacidad de producir seis veces la demanda nacional.
Según el experto, Nicaragua consume 10 millones de barriles de petróleo por año, que se traducen en unos 400 millones de dólares, de los cuales el 30 por ciento es utilizado para la generación de energía eléctrica.
“Es necesario que dejemos de depender de la energía producida a base de petróleo; si tenemos un gran potencial en energías renovables, por qué no utilizarlo”, mencionó Rappaccioli.
Estos recursos (renovables), explicó el experto, han sido estudiados durante muchos años para determinar el potencial que tienen para producir energía, y se ha determinado que sólo en el río Grande de Matagalpa, en una zona llamada Copalar, existe un potencial hidroeléctrico para generar hasta el 80 por ciento de la demanda del país.
Róger Cerda, economista y ex ministro de Energía por un período de cien días en el Gobierno de Arnoldo Alemán, coincidió con Rappaccioli en que el país tiene gran potencial de energía renovable que está desaprovechado.
“Si ese tipo de proyectos se llevaran a cabo hoy mismo, estoy seguro que en unos ocho años ya estaríamos viendo los frutos, que serían muy buenos para el país”, señaló Cerda.
A su juicio, los agentes que deberían estar a la cabeza de este tipo de iniciativas son el INE y la Comisión Nacional de Energía (CNE), porque “al parecer ellos son los menos interesados, ya que no se les ve por ningún lado”.
“El INE solamente es el garante de contratos de energía y establece tarifas simbólicas, y la CNE igual; es como que en el Sistema Financiero Nacional no existiera una Superintendencia de Bancos y un Banco Central; así estamos de mal ante estas instituciones”, dijo Cerda.
Juliana Hernández, divulgadora del Instituto de Energía (INE), explicó que lo único que hace esa institución es inspeccionar los proyectos, y nada más.
Hernández mencionó que todas las empresas que habían estado interesadas en ejecutar los proyectos se retiraron después de la privatización de la generación y distribución de la energía.
PROYECTOS DE VIEJA DATA
“Desde hace más de cuatro años hubo inversionistas que se mostraron interesados en invertir en energía renovable, tales como la eólica (por el viento), geotérmica y la de biomasa. No obstante, todos se retiraron por no contar con una normativa que incentivara esas inversiones”, explicó Raúl Solórzano, presidente ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
Según Solórzano, en contraposición de lo expuesto por Cerda, ellos (CNE) están muy interesados en que se lleven a cabo este tipo de proyectos, ya que vendrían a solucionar muchos problemas en el consumo de la energía, que depende casi en un 80 por ciento del petróleo.
En Costa Rica por ejemplo, el 75 por ciento de la energía que consumen, es renovable y sólo un 25 por ciento depende del petróleo, señaló.
El titular del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), Mario Arana Sevilla, estimó que es necesario, debido a la crisis energética que enfrenta el país, invertir en este tipo de energías, “ya que mientras sigamos dependiendo del petróleo para poder generar energía seguiremos enfrentando estos problemas”.
Cálculos de la CNE demuestran que si el país continúa dependiendo de la energía térmica (hecha a base de petróleo), la tarifa de compra para la generación de energía se incrementará en 60 y hasta un 70 por ciento por encima del valor actual.
URGEN LEYES
Toda la región centroamericana ya cuenta con proyectos de energías renovables: eólicas, bioenergéticas, hidroeléctricas y de biomasa, mientras que Nicaragua no los tiene, por lo que estamos en desventaja y la barrera que impide ese tipo de inversiones es que el país no cuenta con reglas claras para este tipo de inversores, sostuvo Raúl Solórzano.
Solórzano estimó que la Asamblea Nacional (AN) al querer impedir la privatización de Hidrogesa, impidió todo montaje de proyectos hidroeléctricos mayores de cinco megawatts. Es decir que pararon toda inversión hidroeléctrica y todavía lo siguen haciendo, y en cuanto a los proyectos de energía eólica, el INE en su momento hizo una normativa en la que era imposible para los inversionistas hacer sus proyectos.
“Hemos explicado a los diputados la necesidad de tener pronto la entrada de energía renovable no sólo eólica, sino también la geotérmica, la hidroeléctrica de filo de agua y la de biomasa; sin embargo, al parecer siempre buscan excusas para no aprobar las leyes que establezcan las reglas del juego para los inversionistas”, sostuvo Solórzano.
Emilio Rappaccioli coincide con Solórzano al manifestar que “necesitamos de leyes que propicien y alienten a los inversionistas a trabajar en proyectos hidroeléctricos, sin embargo, la limitación en ese aspecto es que sólo se pueden conseguir licencias para generar cinco megawatts y eso debería ampliarse hasta los 30 megawatts, para que sea más atractivo para los futuros inversores, ya que con el potencial que tenemos bien podríamos producir energía para toda Centroamérica”.
César Zamora, presidente de Enron (Nicaragua), explicó a LA PRENSA que ellos están anuentes a invertir en energía hidroeléctrica, pero “estamos esperando una normativa que establezca las reglas claras”.
A juicio de Zamora, Nicaragua necesita urgentemente de nuevas fuentes de energía, en este caso, de energía renovable, de la que hay un inmenso potencial.
“Nosotros no comprendemos por qué estas leyes (ley de promoción de energía renovable y la que establecería a los inversionistas la capacidad de generar hasta 30 megawatts y no cinco) no han sido aprobadas si sólo beneficios traerían al país, ya que existen inversionistas esperando que estas leyes sean aprobadas”, explicó Solórzano, presidente de la CNE.
La Ley de Promoción de Energías Renovables promovería, a través de exoneraciones fiscales, la entrada de inversionistas de este tipo de energía.
Otro de los beneficios, según Solórzano, es que se estaría generando energía con menores costos de los que actualmente se pagan. Esos precios se mantendrían estables y no subirían como se hace con la actual energía que depende del petróleo, indicó.
Erving Krüger, presidente de la Cámara de Industria de Nicaragua (Cadin), manifestó que el país debe incorporar nuevas fuentes para reducir la dependencia excesiva de petróleo y gas natural importado, y la vulnerabilidad de su matriz poco diversa. “Por ello es fundamental que el Gobierno establezca una política proactiva y un marco jurídico para el uso de las energías renovables no convencionales”.
DIPUTADOS ANUENTES
El diputado sandinista, de la Comisión de Infraestructura y Energía de la Asamblea Nacional, Agustín Jarquín Anaya, expresó que esta semana ellos estarían aprobando la ley que permitirá a los inversionistas generar hasta 30 megawatts y no cinco, que era el máximo.
“Son dos leyes diferentes, la primera que en esta semana trataremos de aprobar es la que plantea hasta 30 megawatts, y la segunda que es de incentivos fiscales la estaríamos introduciendo a la agenda legislativa a más tardar en dos meses”, señaló Jarquín.
Jarquín criticó la falta de gestión del Gobierno, “a ello se debe que estas leyes no hayan sido aprobadas, porque no ha realizado las gestiones pertinentes, además que las instituciones encargadas de estos trabajos (INE y CNE) no han hecho lo que les corresponde”, explicó.
MENOS INTERESADOS
Para Gabriel Pasos, ex presidente de Cadin, los diputados y el Gobierno son los menos interesados en que en este país se genere energía renovable.
Según Pasos, ellos cuentan con un grupo de inversionistas interesados en llevar adelante el proyecto de generación de energía eólica en el istmo de Rivas, “los estudios de ese proyecto ya están listos, es más, se ha estado trabajando en la medición de los vientos, por lo que creemos que este tipo de proyectos deberían aprobarse lo más rápido posible, ya que los inversionistas no van a estar esperando toda la vida”, indicó.
Pasos expresó que para poder invertir en energía renovable se necesitan contratos de compra-venta de energía a largo plazo, “eso le daría confianza a los banqueros y así serían más flexibles a la hora de financiar este tipo de proyectos”.
“El problema es que la mayoría de estos proyectos de energía descansan en financiamiento externo, las instituciones financieras internacionales los miran como inversiones de mucho monto, de carácter riesgoso, y por eso necesitamos con urgencia este tipo de leyes”, reconoció Pasos.
Según especialistas consultados, actualmente para producir un megawatt el costo es de aproximadamente un millón de dólares, con la energía renovable esos costos se abaratarían hasta en un 50 por ciento.
Entre las pocas fuentes de energía renovable que existen en Nicaragua se encuentran las plantas hidroeléctricas Centroamérica y Santa Bárbara, las cuales tienen una capacidad de generación de 100 megawatts.
LOS INGENIOS
Los ingenios azucareros que existen en el país generan su propia energía, además que la restante la venden a las distribuidoras, lo que asciende hasta los 35 megawatts.
Mario Amador, gerente del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), manifestó que los ingenios azucareros generan su propia energía y venden el excedente a las distribuidoras.
Amador dijo que hasta este momento sólo dos ingenios (San Antonio y Monterrosa son los que venden energía), sin embargo existe mucho interés del ingenio Montelimar y del Benjamín Zeledón en generar energía para vender a la generadora.