El contenido de la Semana Santa

Martha Lorena Murillo Argüello

“Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe” (1ra. Corintios 15,14)

En la Congregación Católica se celebra la Semana Santa que inicia el Domingo de Ramos, cuando se realiza la bendición de las palmas y procesión, contempla la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. De lunes a viernes son días que se preparan para su Pasión y Muerte a través de la confesión, Eucaristía, oraciones, retiros de conversión.

El Miércoles Santo en la noche se realiza la vela recordando la oración que Jesús hace en el huerto de Getsemaní. Jueves y Viernes Santo se celebra el triduo pascual.

El Jueves Santo la celebración de la Última Cena. En la Catedral, en la mañana se celebra la instauración de la Eucaristía y la misa del Santo Crisma, en la que se bendice el óleo para la unción de los enfermos y para los bautizos. En la misa de la tarde se hace el lavatorio de los pies a sus apóstoles.

El Viernes Santo es el día en que no se celebra la Misa, se resguarda la Eucaristía, únicamente se realizan los oficios en donde adoran la cruz, hacen las siete palabras y comulgan, se realiza el vía. El Sábado Santo es la vigilia pascual que celebra a Cristo Resucitado, se hace la vela de Jesús del Triunfo y finaliza el Domingo de Resurrección o de Pascua, día de la esperanza porque Cristo ha resucitado, la victoria sobre la muerte (Efesios 2, 4-5, 1ra. Pedro 1,3, 1ra. Corintios 15, Juan 20).

Para otras denominaciones religiosas todos los domingos del año se reúnen para conmemorar la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, mediante los santos elementos que son Pan sin Levadura y Jugo de la Vid, que representan el cuerpo clavado de Jesucristo y la sangre derramada, Mateo 26, 26-29, Hechos 20, 7 y 1ra. Corintios 11, 23-26. En otras realizan vigilia, oraciones y cantos.

Para todos es un festejo de gran religiosidad y espiritualidad en conmemoración de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Sin embargo, mi deseo no es enfocarme en una determinada religión sino a todos los lectores, porque considero que lo importante es que honremos a nuestro ser celestial, que vivamos a diario nuestra fe y no cometamos actos de desobediencia o violencia con nuestro prójimo, porque si leemos en las Sagradas Escrituras encontramos en Marcos 12, 28-32 que Jesús dijo a los escribas que el primero de todos los mandamientos es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo y gran mandamiento es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y que no hay mandamiento mayor que éstos. Deuteronomio 6, 4-9, Lucas 10, 25-27. Los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés (Éxodo 20, Marcos 10, 17-19), se concentran en estos dos mayores.

En la actualidad, ¿estamos cumpliendo con estos dos grandes mandamientos? Cada uno de nosotros tendrá la respuesta, luego de un análisis exhaustivo de su comportamiento y convivencia con los demás y principalmente en qué medida demuestra ese gran amor a Dios.

La autora es abogada.

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