- Sus padres y los médicos lo atribuyen a un milagro de Dios
Luis Alemán Saballos
El menor Jonathan Mauricio López Pérez, de 15 años, logró sobrevivir a una grave enfermedad que lo mantuvo durante 75 días en sala de cuidados intensivos del Hospital Roberto Calderón, conectado a un ventilador que le ayudaba a respirar.
Para los padres del menor y los médicos del hospital, el caso es una obra de Dios debido a las condiciones graves en las que permaneció el pequeño desde el mes de enero, cuando se le diagnosticó la enfermedad conocida como Guillen Barré.
La enfermedad paraliza los músculos del sistema respiratorio y de forma paulatina, paraliza los músculos de los miembros superiores e inferiores, provocándole al paciente una parálisis total del cuerpo, por lo que se hace necesario conectarlo a un ventilador para mantenerle la respiración.
El doctor Rafael Díaz Salazar, director del Hospital Roberto Calderón, se mostró sorprendido por la recuperación del pequeño y calificó el hecho como extraordinario, en tanto, la enfermedad atacó a Jonathan en su forma más extrema, con una paralización total de los músculos del cuello, las extremidades inferiores y los músculos respiratorios.
Hace dos semanas el niño empezó a mostrar mejoría y debido a la recuperación de la movilidad en los músculos respiratorios los médicos decidieron desde hace una semana retirarle el ventilador que le ayudaba a respirar.
GRACIAS A DIOS
Juan López Hernández, padre de Jonathan, se mostró muy feliz por la mejoría de su hijo. “La verdad, llegué a dudar de que se recuperaría, sólo la ayuda espiritual me permitió soportar la gravedad de Jonathan”, afirmó, mientras daba al menor un paseo por el hospital en una silla de ruedas.
Recordó que su hijo comenzó a sentir los síntomas de la enfermedad el pasado 3 de enero, cuando se quejó de una pesadez en sus piernas, luego sus brazos comenzaron a falsear y después no podía respirar.
De un día a otro el niño perdió la movilidad en sus piernas y fue necesario internarlo para conectarlo al ventilador y ayudarle a respirar.
Durante los días que estuvo inmóvil, Jonathan adquirió varias infecciones principalmente en los pulmones y los riñones, “pero afortunadamente ya se encuentra bien, aunque está delicado, poco a poco logra mover sus piernas, manos y hasta logra hablar”, afirmó su papá.
“Es un hecho extraordinario que nos llena de satisfacción”, afirmó el doctor Díaz Salazar, quien recordó que en los últimos dos años el hospital ha reportado cinco casos con resultados negativos.
“Hemos tenido cinco casos, algunos de ellos sin éxito, por eso cuando logramos estos resultados nos da alegría”, expresó Díaz Salazar.