Elízabeth Romero
Un policía voluntario murió ayer a manos de su cuñado, quien de forma certera le propinó un balazo a la altura del pecho.
Rolando Antonio Hernández Alemán, de 35 años, fue trasladado de su casa en los Laureles Sur al Centro de Salud en Villa Libertad en un carretón halado por caballos, de donde fue remitido al Hospital Alemán Nicaragüense.
Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados por su cónyuge, Lorena del Carmen Castro, el hombre sucumbió en el trayecto.
Entre lágrimas la mujer comentó que mientras su marido se encontraba tendido en el suelo frente a la pulpería Wendel, los taxistas rehusaban prestar el servicio para trasladarlo al centro asistencial.
La víctima se desempeñaba como policía voluntario, pero trabajaba como vigilante en una empresa privada. A eso de las 6:30 p.m. del domingo, Hernández salió de su casa con destino a su trabajo, y a las 7:00 a.m. del lunes su mujer esperaba su regreso como de costumbre, lo cual no fue posible.
A unas dos cuadras de su casa, Hernández Alemán se entretuvo junto a su cuñado Marlon José Hernández Pérez y otras dos personas, aún no identificadas, con quienes ingirió licor en la acera de la pulpería Wendel.
VERSIONES
Ligia María Pineda Olivares, propietaria de la pulpería, manifestó que los hombres después de pedir permiso para utilizar su acera e ingerir licor, le compraron un córdoba de hielo.
Pineda recordó que posteriormente escuchó un balazo y al salir a la acera únicamente observó al hombre doblado.
Según escuchó Pineda, el autor del disparo pretendió accionar su arma en contra de un reconocido delincuente del lugar, pero lamentablemente impactó contra el pecho de su cuñado.