AFP
Washington se dio cuenta de que necesita al resto del mundo en su aventura iraquí
PARIS.- Europa, dividida en marzo del 2003 entre partidarios y detractores de la ofensiva en Irak, supo enterrar sus divergencias internas y su tensión con Estados Unidos, convencida de que sólo una fuerza internacional unida ayudará al país en la construcción de un futuro de paz.
La Vieja Europa, encabezada por Francia y Alemania, que se opuso a la guerra en Irak y la calificó de ilegal, no ha querido ser, con el paso del tiempo, solamente un mero espectador de la violencia y la falta de esperanza de este país a la deriva.
Al mismo tiempo, dos años de violencia y miles de muertos han bastado para que Washington se dé cuenta de que necesita al resto del mundo en su aventura iraquí, una batalla que libra prácticamente en solitario y de la que no consigue salir victorioso.
A Irak se une el conflicto israelita-palestino, la tensión reinante con Irán, y la amenaza siria, problemas cuya solución también pasa irremediablemente por la mediación europea.
El primer gran punto y aparte en la actitud de Europa lo marcó la reunión internacional de ministros celebrada en noviembre en Sharm El Sheij, en Egipto, en la que el continente se comprometió a apoyar la transición de Irak hacia la democracia y concretamente, las elecciones legislativas del pasado enero.
El segundo factor fue la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, a Bruselas, el pasado febrero, donde el mandatario quiso poner la primera piedra de nuevas relaciones con Europa, mientras que el viejo continente le manifestó su deseo de participar en la reconstrucción iraquí.
Concretamente, la Unión Europea (UE) formará a 770 policías, jueces, fiscales, responsables penitenciarios y otros funcionarios iraquíes en un programa de un año de duración que costará 10 millones de euros (1 euro: 1.3 dólares) y se llevará a cabo en la UE o en algún punto del mundo árabe.
Además, en el terreno económico, Europa destinará este año 200 millones de euros a programas sanitarios, educativos y de derechos humanos.
“Europa unida” quiere contribuir en “la reconstrucción de un Irak estable, seguro y democrático”, según el alto representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, Javier Solana.
Tras la reelección de Bush el pasado noviembre, Europa desea hacer entender a Estados Unidos que su visión neoconservadora del universo no le hará ganar, ni en Irak ni en ningún otro lugar del mundo, esta guerra declarada al terrorismo, un mal que acampa a sus anchas en el mundo unipolar predicado por Washington.
Dentro de la solución multilateral y esencialmente política al problema iraquí impulsada por Europa, se incluyen el progresivo retorno de la ONU, la misión de la OTAN para entrenar a militares y, finalmente, la progresiva salida de las tropas extranjeras del país.
“En este proceso complejo, Europa, contrariamente a lo que se quiere hacer creer en los círculos dirigentes estadounidenses, forma parte de la solución, no del problema”, declaró recientemente el analista experto en Oriente Medio, Gilles Kepel.
Curiosamente, y tras la dolorosa división del inicio de la ofensiva, las posturas de la mayoría de los países europeos han ido confluyendo hacia una misma visión común del problema iraquí.
Francia fue uno de los primeros en enterrar el hacha de guerra con Estados Unidos y con algunos de sus socios europeos para pedir una solución política y no sólo militar para Bagdad.
España, aliado de Washington durante el gobierno del conservador José María Aznar, retiró sus tropas hace un año con la llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al poder, y ha formado una firme alianza con Francia y Alemania.
Mientras tanto, Italia, fiel escudero de Washington junto a Gran Bretaña, duda entre ceder a la presión popular y retirar sus tropas o seguir caminando a la sombra de Estados Unidos en Irak.
Por último, la Nueva Europa, países como Bulgaria, Letonia, Polonia o Hungría, que en agradecimiento por el papel de EE.UU. en el fin del comunismo, apoyaron a Bush en esta cruzada, retiraron poco a poco sus tropas de Irak o han fijado discretamente una fecha para salir del país.
SADDAM ESPERA JUICIO
Dos años después de la invasión de Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein, todavía se desconoce la fecha del juicio al ex presidente iraquí, detenido en diciembre de 2003, aunque se espera que comience antes de fin de año. Varios dirigentes del antiguo régimen deberán rendir cuentas antes que él comparezca ante el Tribunal Especial Iraquí (TEI), encargado de juzgar a las personas acusadas de genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y violaciones de la ley iraquí.