Dicen que la imagen de Jesús del Rescate se nota pálida y sudada luego de regresar de la procesión el Viernes de Dolores. Los creyentes frotan su rostro para obtener, según ellos, el sudor de “Papachú”.

Jesús del Rescate La imagen que suda

Cada año, los Viernes de Dolores, una multitudinaria procesión acompaña a Jesús desde Popoyuapa hacia Rivas. Muchos fieles dicen que al concluir el recorrido la imagen termina pálida y sudada Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS Pudiera ser producto de la imaginación, después de toda una jornada de caminata y penitencia a rodillas bajo el inclemente sol, que […]

  • Cada año, los Viernes de Dolores, una multitudinaria procesión acompaña a Jesús desde Popoyuapa hacia Rivas. Muchos fieles dicen que al concluir el recorrido la imagen termina pálida y sudada

Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/RIVAS

Pudiera ser producto de la imaginación, después de toda una jornada de caminata y penitencia a rodillas bajo el inclemente sol, que miles de creyentes experimentan la tarde del Viernes de Dolores. Lo cierto es que muchos ven pálido y sudado el rostro de Jesús del Rescate, lo que es considerado como un verdadero milagro que alimenta la fe.

Cada año, los Viernes de Dolores, una multitudinaria procesión acompaña a Jesús del Rescate desde el Santuario de Popoyuapa hacia Rivas y después de unas horas esta imagen regresa nuevamente a su templo, a eso de las seis de la tarde.

Cientos de promesantes que visten de morado y cargan una cruz de madera simbólica, o avanzan por el caliente asfalto de rodillas o descalzos, dan una clara muestra de fe y creencia hacia este “milagroso” Jesús.

FROTAN SU ROSTRO CON PAÑUELOS

Cuando Jesús del Rescate regresa, muchos ven su rostro pálido y sudado y al ponerlo sobre un altar improvisado de la Iglesia de Popoyuapa la gente avanza rápidamente hacia Él.

En ese momento los creyentes comienzan a frotar un pañuelo o simplemente un algodón sobre el rostro de Jesús, convencidos de que “Papachú” también padeció el cansancio de sus seguidores y que ha sudado.

¿Imaginación, milagro o la fuerza de la fe? Es muy difícil de diferenciar. Lo cierto es que es una situación que año con año se repite en el Santuario de Popoyuapa, como parte de una actividad religiosa que marca la continuidad de la Cuaresma en este departamento.

UNA HISTORIA DE CONFLICTOS

Ana María Sánchez, tiene ahora 79 años y dice que su mamá (q.e.p.d.) al igual que ella siempre fueron creyentes de Jesús del Rescate al que considera “muy milagroso”.

“Mi mamá iba mucho a la Iglesia y de repente me decía que el Señor (Jesús del Rescate) estaba bien pálido y comentaba que quien sabe qué nos va a pasar”, recuerda doña Ana María.

Alrededor de este Jesús que acarrea multitudes hay una serie de historias que son consideradas por pobladores como verdaderos milagros y que, según Ana María, son los que hacen que la gente venga desde los lugares más recónditos.

Cuenta esta pobladora que había “mucho pleito” por la imagen de Jesús del Rescate, allá por 1936 entre pobladores y sacerdotes, pues éstos aparentemente no querían que la imagen saliera de la Iglesia.

“Digamos que una junta directiva decide sacarlo de la Iglesia, primero lo pasan a la casa comunal y mi mamá iba con mis hermanos a cuidarlo, pero luego el cansancio los obligó a moverlo de ahí”, comenta doña Ana.

Es cuando, según esta pobladora, llevaron la imagen de Jesús a una pequeña casa de un carpintero; esa noche lo dejaron ahí y al día siguiente lo llevaron hacia una finca de un hacendado de la localidad.

Según doña Ana, en ese tiempo la guardia dio órdenes de dar una recompensa de 50 córdobas (a cada guardia) para que encontrara esa imagen.

EL MILAGRO DE LOS PLáTANOS

Según esta señora una tarde que su madre echaba tortillas, unos guardias le contaron que cuando venían sobre el camino buscando a Jesús del Rescate, vieron al Santo, quisieron agarrarlo y en ese momento les cayó una víbora, por lo que huyeron de inmediato del lugar.

En esa búsqueda, los guardias llegaron a la hacienda donde sí estaba oculto Jesús del Rescate, justo en un cuartito que tenía la puerta medio abierta, donde guardaban plátanos.

“Ahí se encontraba el mandador José Víctor, tres guardias comenzaron a registrar uno a uno los cuartos de la finca y cuando uno de ellos decidió revisar en el lugar donde estaba oculto Jesús sólo se encontró con un cerro de plátanos, el Señor se le convirtió en plátanos para no ser encontrado”, dice doña Ana.

Aquello fue considerado como un milagro, según esta pobladora, pero para que se terminara el pleito por la imagen varios lugareños decidieron hacer una caja y sepultar a Jesús del Rescate. Nadie supo de esa imagen por unos meses.

Finalmente en 1937, según los apuntes históricos del doctor Ramón Valdés, la imagen aparece en un lugar llamado Sangregrado, cerca de Popoyuapa, en donde todos los años se celebra una vela en su honor.

LAS CARRETAS SON PARTE DE JESúS

Tiene 70 años y dice que dejará de venir a ver a Jesús del Rescate hasta que cierre sus ojos para siempre. Ésta es la historia de doña Berta Guadamuz, originaria de Granada, una promesante que ha heredado la tradición de visitar a Jesús del Rescate todos los años.

“Desde chiquita me traían mis papás y desde entonces quedé con la tradición. Vengo por la devoción porque me escapo de morir (padece de la presión, corazón y tiene una hernia en el estómago) y me salva, por eso vengo a cumplir con Él (Jesús del Rescate), tengo que venir a como pueda”, dice doña Berta.

Las carretas peregrinas son también parte de la celebración de Cuaresma en este departamento, año con año llegan con sus familiares hasta el Santuario de Popoyuapa “a pagar el milagro a Jesús del Rescate”. En la madrugada de hoy las 145 carretas peregrinas emprendieron su viaje de regreso a sus hogares.

OTRO MILAGRO

Las diferencias que existían entre pobladores y sacerdotes, por el año de 1936, inician según doña Ana María Sánchez, de 79 años, por la imagen chiquita de Jesús, que es la que ahora anda «en demanda» por muchos pueblos.

Para no olvidar parte de esta historia que se cuenta, doña Ana María tiene algunos apuntes al respecto. «En 1936 un sacerdote que cubría Rivas y Popoyuapa no quería entregarlo a Popoyuapa (la imagen) mientras el pueblo lo reclamaba, a partir de ese momento comenzaron a echar presos a personas indefensas», cuenta.

«Cuando vino el padre nuevamente en su coche a Popoyuapa, puso un candado grande en la iglesia para que nadie entrara, vino doña Berta Bejarano (q.e.p.d) … le dio tres palmazos en la puerta y el candado saltó a los pies del pueblo en dos partes», recuerda doña Ana María.

TRADICIÓN EN CARRETAS

Han transcurrido, según el historiador Ramón Valdés, 165 años ininterrumpidos de que estas carretas peregrinas visitan el Santuario de Popoyuapa. Viajan por algunos días en su medio de transporte halado por bueyes, llegan al Santuario, adoran a su Jesús y nuevamente retornan a sus hogares convencidos de que regresarán el año entrante

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