Migdonio Blandón B.*
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Globalización y DR-Cafta
Migdonio Blandón B.*
El avance tecnológico posibilitado por la comunicación en general es el medio eficaz por el que la globalización traspasa fronteras e invade y se mezcla de múltiples maneras a culturas distintas, sin que puedan evitarse dañinos resabios de autosuficientes que por desconectarse del Ser Supremo, que es el que mantiene el equilibrio de todo, se desvían del camino recto. Pero la globalización en sí lleva y trae incalculables beneficios.
La globalización no es nada nuevo. Ella desde tiempos inmemorables ha sido la forma dispuesta por el Creador para que los humanos, después de la triste confusión de la Torre de Babel motivada por la autosuficiencia, nos pudiésemos identificar intercambiando servicios. Y así, de generación en generación con mejor identificación, por el debido intercambio sabiéndolo aprovechar a la vez se va mejorando de mutuo la existencia.
Todos necesitamos de todos. Nadie, absolutamente nadie, por autosuficiente y superdotado que sea está exento de necesidades. Todos de una u otra forma en determinado momento algo necesario nos falta que otros pueden suplirnos o les podemos suplir para complementarnos. Tal complementación va de uno en uno, de grupo en grupo y así de país en país. Marginarse es error imperdonable que lleva a la miseria y al caos definitivo.
La globalización a la vez que es necesaria nadie humanamente puede detenerla. Es preferible satisfactoria y ordenadamente prepararse lo mejor posible a su ineludible integración. Por lo que es conveniente que la Asamblea Legislativa apruebe a la mayor brevedad posible la ratificación del Tratado de Libre Comercio conocido como DR-Cafta y que el señor Presidente de la República desde el 5 de octubre pasado pidió su aprobación.
Es cierto que si no se cumplen las normas del referido TLC y mejora la producción los beneficios serían mínimos. Es preciso sí, con decisión y optimismo prepararse a producir mucho más y mejor. Al comienzo quizá falten las condiciones tecnológicas necesarias. Pero, como se dice: se hace camino al andar. Puede decirse sí, que ya está el camino abierto al amplio mercado, para muy pronto vender lo producido y comprar mejor.
Como invaluable soporte nuestro país tiene el privilegio de una gran extensión territorial y una riqueza acuífera que hacen un conjunto utilizable para diferentes fines, que muchos países quisieran para sí. De manera específica la ganadería y la agricultura aún sin la necesaria tecnificación tiene un gran excedente exportable y la capacidad necesaria de producir carne y diversidad de productos orgánicos.
Para ello, sería preciso también activar el Plan Nacional de Desarrollo, que haría exitoso todo TLC negociado. Y conscientes de lo que se tiene que hacer, capacitándose la mano de obra adecuada, habría cupo disponible para el retorno de la emigración; y progresivamente preparados mejorando la producción y amplios mercados abiertos a la exportación, al salir del subdesarrollo, ya no tendría que vivirse de la caridad internacional.
Actuando dignamente con verdadero sentido de Patria, al tiempo que se rescataría de la miseria en que ha caído, sería beneficiado el pueblo en general. Así con la bendición de Dios, Nicaragua alcanzaría el sitial de honor que por sus múltiples dones amerita tener.
* El autor es empresario