- Policía de Nicaragua investiga en Estelí y Nueva Segovia los antecedentes de secuestradores
- Ministro de Gobernaciónofrece colaboración a lasautoridades costarricenses
Josué BravoCORRESPONSAL/COSTA RICA
Los vecinos del asentamiento Los Ángeles, ubicado en San José de Alajuela, jamás se imaginaron que Herlin Hurtado Martínez, de 25 años, humilde y acostumbrado a reparar electrodomésticos, era el mismo autor material del secuestro frustrado a la sucursal bancaria en Monteverde de Puntarenas, que causó la muerte de seis rehenes, un policía y dos de los delincuentes.
Una verdad que su propia compañera sentimental, Francisca Arauz —con quien procreó una hija—, se resiste a creer, por los engaños de que, según ella, era víctima.
“La última vez que lo vi me dijo que iba para donde su mamá, que vive en la frontera (con Nicaragua). Es algo terrible, jamás pensé que haría eso. Me di cuenta en mi trabajo y no me gustaría seguir hablando más de esto”, ralató Arauz.
Herlin era hermano de Santos Marjorie, de 23 años, y de Santos Arjenor, de 28. Ambos fallecieron por disparos de los guardas de seguridad de la sucursal bancaria, el martes a las 3:45 p.m., según el Organismo de Investigación Judicia (OIJ).
De acuerdo con versiones preliminares del OIJ, los tres hermanos son hijos de Horacio Hurtado García y Albertina Martínez Rivera, todos originarios del municipio de Estelí, ubicado unos 146 kilómetros al norte de Managua.
Investigaciones policiales los vinculan con una banda que podría ser la responsable del homicidio del comerciante Fernando Gutiérrez, ocurrido en mayo del 2004 en Alajuela, así como robos en esa ciudad, Turrialba y Guápiles.
Por eso Arauz no descarta que cuando su compañero le decía que por varias semanas estaría donde su mamá, cortando caña o recolectando café, era el momento que aprovechaba para hacer sus fechorías.
“Yo le cuidaba los niños de la señora, porque es muy trabajadora. Jamás pensé que Herlin hiciera eso. Él era muy humilde, acostumbraba a reparar las lavadoras, los televisores. No sé qué le habrá pasado”, relata Antonieta Santamaría, habitante de Los Ángeles, vecina de Hurtado.
A medida que avanzan las investigaciones, el Ministerio de Seguridad Pública y el OIJ intentan armar el rompecabezas de esta masacre y revelar cifras.
De los nueve muertos reportados, dos eran trabajadores del banco, cuatro clientes, dos secuestradores y un policía. Los ocho primeros fallecieron al momento del intento de asalto, a las 3:45 de la tarde del martes.
Herlin Hurtado entró armado a la sede bancaria, donde mantuvo secuestradas a 28 personas que luego fueron liberadas tras el diálogo entre las autoridades y el secuestrador, según el ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, .
Según declaraciones de Roberto Méndez, jefe de seguridad del Banco Nacional, durante las 28 horas del secuestro, Herlin siempre mantuvo engañadas a las autoridades sobre la existencia de un segundo secuestrador.
“De acuerdo con algunos testigos y personas del Banco Nacional, esta persona simuló tener un compañero durante la toma al banco. La gente estaba muy traumada y las versiones son contradictorias, por lo que hay que verificar, pero sí, el sujeto hablaba de otra persona”, dijo Méndez.
Versiones no confirmadas indican que Herlin Hurtado estuvo ingiriendo licor de una botella que llevó en su mochila, incluso cuando se entregó a la Policía, estaba ebrio.
Según versiones de la última secuestrada, Elízabeth Aratavia, el sujeto hasta pensó en suicidarse.
Las siete muertes recaen sobre este sujeto. En la Fiscalía de Puntarenas analizan los delitos que se le pueden achacar. Entre ellos figura la sospecha de siete homicidios, tentativa de homicidio de los rehenes y los policías heridos, privación de libertad, secuestro extorsivo, portación ilegal de arma y asociación ilícita.
INVESTIGAN EN NICARAGUA
Informes extraoficiales señalan que tres de los asaltantes podrían ser originarios de Estelí o Nueva Segovia.
Dos de ellos tienen el mismo nombre: Santos, y un tercero Herly; todos de apellido Hurtado.
En los registros que maneja el Consejo Supremo Electoral, aparece un Santos Agenor Hurtado Martínez, quien nació el 10 de enero de 1975, en el municipio Pueblo Nuevo, al norte del departamento de Estelí.
Hay otro Santos Agenor, que aparece registrado en una Junta Receptora de Votos de la comunidad Las Piedras, en la comarca Vigía Norte, situada entre los municipios Wiwilí y Quilalí, en el departamento de Nueva Segovia.
El jefe de Información y Análisis de la Policía de Ocotal, subcomisionado Pablo Ardón, reveló que según versión no confirmada, los hermanos Hurtado son oriundos de un poblado de Nueva Segovia. La Policía de Estelí no tiene informes al respecto.
El titular de Gobernación, Julio Vega Pasquier, anunció que ofreció todo su respaldo al ministro de Seguridad de Costa Rica, Rogelio Ramos, en el caso que haya nicaragüenses implicados en el asalto.
La segunda jefa de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionada Miriam Martha Torres, expresó que aún no reciben información oficial de parte de Costa Rica que confirme las versiones.
El Embajador de Costa Rica en Nicaragua, Rodrigo Carreras, en un comunicado de prensa expresó anoche que la falsa amenaza de bomba contra la sede diplomática nicaragüense en San José, no está relacionada con el secuestro en Monteverde y señaló que “no hay ninguna ola de violencia contra los nicaragüenses en el país”. (Con la colaboración de Adolfo Olivas, corresponsal en Estelí).
FALSA ALARMADE BOMBA
Una llamada anónima sobre la inminente explosión de una bomba en la Embajada y Consulado de Nicaragua en San José, puso en vilo la tarde de ayer a trabajadores y decenas de nicaragüenses.
Según Néstor Membreño, ministro consejero de la Embajada, a las 2:50 de la tarde ingresó una llamada anónima a la recepción, la cual fue recibida por la funcionaria María Elena Solórzano, advirtiendo que se había puesto una bomba en el Consulado y que pronto iba a explotar.
La llamada estaba cargada de improperios, y Membreño solicitó ayuda al jefe de la Policía costarricense, Walter Navarro, quien envió a oficiales del Delta Uno, de la Dirección de Inteligencia y de la Unidad Canina con perros amaestrados.
“De inmediato evacuamos el lugar y por más de una hora la Policía realizó un rastreo general por el edificio y lo acordonaron por fuera”, dijo Membreño. La Policía descartó la existencia de la bomba.
UNO SE FUGÓ
Existe un cuarto sospechoso que se dio a la fuga, pero su identidad aún no ha sido revelada por el Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica.