Roberto Pérez Solís
Hacen la labor del padre y la madre ausentes. Brindan asistencia educacional, sanitaria, religiosa y dejan que los niños, una vez que pueden valerse por sí solos, salgan a enfrentar las vicisitudes de la sociedad.
Así es la labor humanitaria de los tutores del Hogar Nuestros Pequeños Hermanos, quienes desde 1994 han asistido a centenares de niños y niñas huérfanos y abandonados. Algunas veces ofrecen ayuda a los niños que viven en condiciones de extrema pobreza. Las secuelas de una guerra civil y varios desastres naturales permitieron su establecimiento.
En la actualidad 335 niños —desde meses de nacidos—, adolescentes y jóvenes están internados en las cinco sedes que el hogar tiene en Nicaragua. Cuatro se ubican en Rivas, dos en San Jorge, dos en la isla de Ometepe y una en Managua.
“Ofrecemos educación preescolar, primaria, secundaria y ayudamos a los que quieran ir a la universidad. Tenemos talleres vocacionales de carpintería, costura, electricidad, computación, belleza, además de los servicios de salud, es una formación completa”, informó Anita Reyes, trabajadora social.
Este hogar está por cumplir 11 años de permanecer en el país. Desde entonces ha subsistido con las ayudas monetarias de personas e instituciones altruistas. También hay quienes voluntariamente han decidido apadrinar a algunos niños internos.
A pesar de su loable labor el hogar todavía no es muy conocido en todo el territorio nacional. Para revertir esta situación, las autoridades del hogar tendrán una actividad informativa en horas de la tarde de hoy en el hotel Las Mercedes.
“La intención es involucrar a Nicaragua, porque aquí hay gente bondadosa que quiere ayudar pero no conoce la organización, queremos darnos a conocer porque necesitamos ayuda de los voluntarios, por ejemplo de los doctores que digan: ‘voy a la isla a brindar consultas gratis’”, expresó Ismael León, presidente del Hogar Nuestros Pequeños Hermanos.
Durante la actividad que iniciará a las seis de la tarde estará presente el padre William Wasson, quien en 1954 en México, fundó el primero de los nueve hogares Nuestros Pequeños Hermanos en el mundo.