- Un sacerdote italiano se atreve a pedirle la renuncia
ROMA/AFP
La aparición inesperada este miércoles del Papa Juan Pablo II en la ventana del hospital suscitó alegría y aplausos entre los numerosos católicos que se habían congregado en el atrio del nosocomio y confirma la gradual recuperación de su estado de salud.
Juan Pablo II, hospitalizado desde el 24 de febrero en el Policlínico Gemelli de Roma, bendijo y saludó por sorpresa a los cientos de fieles que se congregaban en el atrio del hospital, donde cantaban y oraban en varios idiomas.
La tradicional audiencia general de los miércoles en la Plaza San Pedro fue anulada desde que el Papa fue hospitalizado para ser sometido a una traqueotomía, por lo que muchos creyentes, entre ellos grupos de niños y polacos, se desplazaron a la plazoleta del nosocomio romano.
El Sumo Pontífice, quien estaba vestido con una sotana violeta, en señal de penitencia por la Cuaresma, permaneció cerca de un minuto detrás de la ventana del décimo piso del centro médico y bendijo a los peregrinos con la señal de la cruz varias veces.
“Este lugar hoy es como San Pedro y el Papa siente nuestros corazones y nuestras oraciones. Creo que está feliz”, comentó el padre Corrado, responsable de un grupo aproximado de 40 peregrinos polacos.
La aparición del Papa suscitó conmoción y aplausos y fue captada por las cámaras de la televisión italiana.
“Quería ver sus manos y las pude ver. Qué felicidad”, afirmó Darlene Márquez, una joven esposa mexicana quien quiso pasar la luna de miel en Roma para recibir la bendición del Papa.
Juan Pablo II nombró a dos nuevos obispos en Brasil pese a que se encuentra hospitalizado.
Un religioso italiano de Catanzaro, en Calabria (sur), invitó al Papa Juan Pablo II a renunciar a su cargo de jefe de la Iglesia Católica y denunció el “culto a la personalidad” del Pontífice, en una carta abierta publicada este miércoles.
“Tu enfermedad, tus recaídas, pero sobre todo el énfasis exagerado con que los medios de comunicación te siguen, gracias a celosos cortesanos preocupados por tranquilizarnos sobre tu liderazgo de la Iglesia Católica, me obligan a decirte lo que una parte silenciosa (de fieles) quisiera manifestar”, escribió en una carta abierta el párroco Giorgio Rigoni.