Kelly VelásquezAFP
ROMA.- Italia vivió una dramática jornada este viernes dividida entre la alegría y el dolor por la liberación en Irak de la periodista Giuliana Sgrena, quien fue herida por disparos del ejército estadounidense mientras viajaba al aeropuerto de Bagdad para regresar a su país.
La enorme satisfacción, la emoción y la alegría que se desató en la redacción del diario romano Il Manifesto tras la noticia de su liberación fue empañada poco después cuando se supo que el convoy en el que viajaba la reportera había sido atacado por el ejército estadounidense.
La periodista y otros dos agentes italianos de los servicios secretos resultaron heridos, mientras el mediador que obtuvo su liberación, el responsable de los servicios secretos italianos en Irak, Nicola Calipari, murió durante el ataque.
El agente intentaba proteger a la reportera del diario Il Manifesto, liberada tras haber permanecido un mes secuestrada.
El jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi convocó inmediatamente al embajador de Estados Unidos en Italia y pidió aclaraciones sobre el ataque contra el convoy que transportaba a la periodista.
“Alguien deberá asumir sus responsabilidades”, anunció Berlusconi en el curso de una conferencia de prensa.