Chepeleón Argüello
No me asustaron las declaraciones del ex alcalde de Managua, Herty Lewites, que acusó de doble moral a los miembros de la cúpula del FSLN. Es obvio, por la forma en que llegaron al poder y cómo han vivido los últimos 26 años (en un mundo de derroche y excesos materiales que fueron sustraídos de las esperanzas del pueblo). Pero una cosa es que dichas acusaciones vengan desde afuera y otra que resulte de alguien que mientras mantuvo sus aspiraciones políticas limitadas a las aspiraciones de Ortega, era aceptado como hermano. Ahora se desata una guerra interna dentro de las filas sandinistas. La rueda de la campaña de desprestigio contra Herty dio comienzo.
Para defender sus intereses económicos, los que más se han beneficiado con Daniel Ortega cierran filas en su derredor y ahora Herty es el enemigo, lo acusan de mantener lazos con la derecha salvadoreña, de ser agente del imperialismo y de ser burgués. Las acusaciones van y vienen pero ninguna es sorprendente o nueva. En ningún momento Herty dirige las acusaciones de corrupción directamente contra Daniel Ortega.
¿Por qué se le hace tan difícil a Herty Lewites señalar a Daniel Ortega? ¿acaso aún pretende la bendición de su ex hermano de negocios, para hacer realidad sus aspiraciones políticas?
Si Lewites sabía que estos tristes personajes se enriquecieron traicionando el sueño de miles de nicaragüenses, y lo correcto es denunciar tal agravio, ¿por qué guardó silencio? ¿dónde estuvo su integridad sandinista y el compromiso con el pueblo y los mártires? ¿por qué, convenientemente, hasta ahora lanza dichas acusaciones? ¿será que sus aspiraciones políticas lo han hecho cambiar y ahora, de repente, le parece grotesco lo que la cúpula económica, a la cual perteneció ha venido haciendo desde 1979.