- La peste porcina clásica es la afección más importante del cerdo
Luis Núñez Salmerón
La meta que las autoridades fitosanitarias se han trazado en la lucha contra el cólera porcina o peste porcina clásica, es declarar Nicaragua como territorio libre de la enfermedad en el 2007.
Esto ha implicado un enorme esfuerzo de técnicos del Ministerio Agropecuario y Forestal y de la Organización Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa).
El coordinador del programa de la Dirección General de Sanidad Agropecuaria, Roberto Dangla Lira, indicó que hasta la fecha han vacunado 310 mil cerdos en todo el país, de una población de aproximadamente 500 mil animales.
El programa cuenta con un presupuesto de 400 mil dólares para movilización de personal, vacunas y todo el equipo que implica llevar la vacunación a lugares alejados.
PROCESO LENTO
Si bien los departamentos de Rivas, Río San Juan y los municipios de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS): Nueva Guinea, El Coral y Muelle de los Bueyes, han sido declarados como libres de esta enfermedad, todavía falta mucho camino que recorrer.
Desde el año pasado solamente se reportó un caso de cólera porcino en Villa El Carmen (Managua) y debidamente documentado en laboratorio.
Esta semana iniciará el monitoreo en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), “con un solo caso de cólera que detectemos en este muestreo vamos a impulsar la vacunación de todos los animales”, afirmó Dangla Lira.
La idea también es presionar para que Honduras acelere el proceso de erradicación de esta enfermedad que a nivel mundial es la más importante de la industria porcina.
Según el especialista, antes de iniciar el programa, el 40 por ciento de animales eran afectados por la enfermedad que causa la muerte.
Si se toma en cuenta un precio promedio de 80 dólares por animal, se ahorrarían tres mil 200 dólares por cada cien animales vacunados.
Esto se convierte en 3.2 millones de dólares por cada 100 mil animales. De forma tal que en términos globales la vacunación de los 300 mil cerdos ha significado un ahorro aproximado de 10 millones de dólares.
MUESTREO A CERDOS SALVAJES
Pero el trabajo de prevención no se ha limitado a los cerdos de las granjas o los patios, sino que incluye el trabajo de prevención con los cerdos salvajes conocidos como pecaríes o zaínos, afirmó Dangla.
Este tipo de animales silvestres son considerados reservorios de la enfermedad, “hasta le fecha no hemos encontrado rastros de la enfermedad en todos los animales analizados en laboratorios”.
Esta enfermedad puede transmitirse por contacto directo: semen, excretas, secreciones, sangre, distribución de alimentos no preparados adecuadamente entre otras formas.
El trabajo no es fácil, ya que inicialmente la población campesina al principio se muestra reacia, pero cuando ven los resultados empiezan a colaborar. En ocasiones después de no aceptar la vacunación de sus animales, al ver las ventajas que ofrece mantener un hato saludable, piden que regresen para concluir la vacunación, señaló.
Para ello se ha trabajado en coordinación con los gobiernos locales y las autoridades municipales que permiten difundir las orientaciones de este programa y hacer que más gente se integre al mismo, indicó el director del programa.
Éste es un punto que ha permitido tener una idea más exacta del avance del programa. Al mismo tiempo ha permitido ir realizando un censo de la población porcina.
La declaración de un territorio como libre de la enfermedad es cuando se realizan dos vacunaciones durante dos años y se prosigue un año más en vigilancia sanitaria, de forma que son tres años los que se está en trabajos intensos en las comunidades para erradicar la enfermedad.
Actualmente, según Dangla, sólo falta concluir la vacunación en los departamentos de Nueva Segovia, Estelí, León, Chinandega y Madriz.
Hasta la fecha se han vacunado ocho departamentos donde no se ha encontrado la enfermedad.
Según el funcionario, Managua, por ser el departamento más grande y con el mayor volumen de comercialización de población porcina será vacunado por último.
PESTE PORCINA CLÁSICA
La peste porcina clásica es considerada como el peor problema de la industria porcina a nivel mundial. Se caracteriza por fiebres altas, lesiones hemorrágicas de la piel, conjuntivitis, vómitos ocasionales, ataxia, parexis, convulsiones, postración y apetito irregular. La muerte llega entre 5 a 15 días.