- Feligreses dicen que sería “golpe tremendo si algo le llegara a suceder”
Roberto Pérez Solís
El 27 de febrero del 2005 será una fecha que católicos italianos y del resto del mundo recordarán por siempre. Ese día, después de 26 años de oficiar la plegaria del Ángelus, el Papa Juan Pablo II delegó esta misión en el Arzobispo argentino Leonardo Sandri.
Una traqueotomía practicada el jueves 24 en el policlínico Gemelli, para corregirle un problema respiratorio, hizo que el líder de la Iglesia Católica, de 84 años, tampoco ofreciera la acostumbrada bendición papal a quienes asisten a la Plaza de San Pedro, en Roma, Italia.
“Os pido que sigáis rezando por mí”. “Os agradezco con afecto”. Y “os siento a todos cercanos”, fueron algunas de las frases que escribió el Papa y que el arzobispo Sandri leyó parsimoniosamente, en horas de la mañana, para el mundo, en la Plaza de San Pedro. Casi al mismo tiempo el Papa se asomaba por la ventana de su habitación en el hospital y bendecía a un grupo de ciudadanos al pie del edificio.
ORACIÓN EN CATEDRAL
A miles de kilómetros de distancia, en la Catedral metropolitana de Managua, un grupo de feligreses que todavía no se habían enterado de la hazaña del Papa, confiesan haberse adelantado a sus pedidos. Cuentan que desde el pasado jueves el Sumo Pontífice está presente en sus oraciones.
Olga Toledo, habitante de Bello Horizonte, llegó a la Catedral a escuchar la misa dominical. Sin embargo, aprovechó unos minutos para rezar por su familia y también por Juan Pablo II. La imagen de la Sangre de Cristo fue testigo de sus plegarias.
“Como católicos que somos, pedimos también por la salud del santo Papa, él es un guía espiritual de las iglesias del mundo y ha sido uno de los papas que realmente ha tocado más el corazón de las personas”, dijo Toledo.
PEDIDO DE LA IGLESIA
El domingo, la Catedral estuvo al tope. El sacerdote Bismarck Conde ofició la misa en vez del cardenal Miguel Obando y Bravo, ausente por estar participando en un retiro espiritual. El sacerdote aprovechó la ocasión para solicitar a los capitalinos y nicaragüenses en general, que eleven sus plegarias al Altísimo, por el Papa.
“La Iglesia entera nos unimos en un mismo pensar y en un mismo sentir, pidiendo por la salud del Papa Juan Pablo II; hemos estado ofreciendo misas, pero hay que recordar que él es un hombre mariano, que consagró su pontificado a la santísima Virgen María, y nosotros en ese sentir queremos orar por él, con el Rosario”, dijo.
Luego del pedido del sacerdote, unos continuos y fuertes aplausos se escucharon por todo el templo. Los asistentes, sin decirlo, juntaron sus corazones y rezaron en ese momento por Su Santidad.
“Sería un golpe tremendo si algo le llegara a suceder a Juan Pablo II, por eso pedimos por su mejoría”, relató Eddy Osorio. Mientras que doña María Raudales, de 82 años, declaró: “Mis oraciones son por él”, antes de sentarse en una de las bancas de la iglesia.