- Halleslevens encara importante disputa por cohetes rusos
- Tensión en las relaciones por destrucción de misiles, primer punto en agenda de nuevo jefe militar
Ludwin Loáisiga López
La nueva Comandancia General del Ejército de Nicaragua iniciará sus labores bajo el síndrome de los cohetes tierra-aire conocidos como Sam-7, objeto de una agria disputa entre el Ejecutivo y el Legislativo, la que se ha centrado en la Ley General de Armas, y que ha marchitado las trabajosamente rehabilitadas relaciones entre las fuerzas armadas de Nicaragua y Estados Unidos.
La destrucción total del arsenal de cohetes impulsado por el gobierno del presidente Enrique Bolaños, se vio bruscamente frenado cuando la Asamblea Nacional decidió compartir facultades con el mandatario sobre la destrucción de esas polémica armas, atribuciones que hasta hace pocos meses fueron competencia exclusiva de Bolaños.
El mandatario había aprobado la destrucción de 600 misiles para este año, los que se sumarían a los un mil destruidos el año pasado, pero la Asamblea Nacional decidió que este plan unilateral de destrucción de los Sam-7 no debe continuar como hasta ahora, sino que debe someterse a una discusión que requiere la aprobación calificada de 56 votos en el Legislativo.
EJÉRCITO DICE QUE ESPERA
Respecto a ese tema, el Jefe del Ejército de Nicaragua, general Omar Halleslevens, explicó ayer durante su toma de posesión, que la posición del cuerpo armado será de esperar a un acuerdo entre el Presidente y los diputados.
“La cuestión de los misiles, como ustedes saben, hay una Ley de Armas que establece una relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, ese paso nosotros dejaremos que sean las autoridades correspondientes las que se pongan de acuerdo y nosotros una vez que se establezca lo que esté mandatado en Ley y en orden, vamos a cumplirlo”, sostuvo Halleslevens.
Manifestó que apoyarán al presidente Enrique Bolaños y aseguró que el Ejército es una institución subordinada al Ejecutivo, aunque siempre apegado a las leyes, posición que algunos han considerado “ambigua”.
La administración de Estados Unidos ha expresado su temor de que los Sam-7 caigan en manos de grupos terroristas, por lo que promueve la destrucción de esos cohetes de origen soviético en poder del Ejército.
Desde el mes de enero, medios de prensa de Estados Unidos vertieron informaciones que supuestamente involucran a militares nicaragüenses en el trasiego ilegal de estos cohetes, pero hasta ahora ningún personero del Gobierno de Estados Unidos ha respaldado la veracidad de esos informes.
“Nosotros como autoridades no quisiéramos especular alrededor de los mismos, o hacer algún comentario sobre eso en particular”, dijo Halleslevens al referirse a las informaciones vertidas en periódicos estadounidenses y mexicanos que citan investigaciones no confirmadas que indican que redes del narcotráfico poseen Sam-7 provenientes de presuntos miembros del Ejército nicaragüense.
CUADRA CRITICA A ASAMBLEA
Pos su parte, el ex Jefe del Ejército de Nicaragua, el general retirado Joaquín Cuadra, sostuvo que la Asamblea Nacional utilizará como una forma de presión en contra del Gobierno la facultad de prohibirle a Bolaños la destrucción de los Sam-7.
Cuadra agregó que a través de la Ley de Armas, los diputados sandinistas y liberales tratarán de arrinconar y desprestigiar al Ejecutivo.
“Ha quedado comprobado que los militares no están involucrados en nada, que más bien ha sido una maniobra, donde aparentemente hay involucramiento de una agencia de inteligencia internacional, han aparecido estos temas rebotando en México para que reboten en Nicaragua. Va a seguir rebotando, va a seguir saliendo”, afirmó Cuadra.