En buses, taxis o a pie, los estudiantes de todo el país se movilizaron por primera vez en el año a recibir clases.

Finalmente arrancó el año escolar

Arlen Pérez Tres semanas después de la inauguración oficial del año escolar, miles de niños y jóvenes se pusieron sus uniformes y regresaron a los colegios, luego que el viernes pasado finalizara la huelga magisterial. Para algunos fue como el final de unas largas vacaciones, pero para los más pequeños fue una separación dolorosa, porque […]

Arlen Pérez

Tres semanas después de la inauguración oficial del año escolar, miles de niños y jóvenes se pusieron sus uniformes y regresaron a los colegios, luego que el viernes pasado finalizara la huelga magisterial.

Para algunos fue como el final de unas largas vacaciones, pero para los más pequeños fue una separación dolorosa, porque por primera vez se enfrentan al sistema escolar.

María José Silva Salazar, de cinco años, cursa tercer nivel de preescolar en la Escuela Jaime Torres Bodet. Cuando su madre la dejó en el aula, prometiéndole que regresaría a las diez de la mañana, la niña se aferró a su mochila y se echó a llorar.

El llanto de María José fue secundado por otros dos pequeños que se aferraban a sus mamás para que no los dejaran en el salón de clases.

En colegios como el Experimental México, los estudiantes acudieron masivamente y casi de manera sincronizada, algunos a pie, otros dejados por sus padres y uno que otro en taxi porque salió tarde de casa.

A pesar de que el año escolar inició hace tres semanas, por primera vez en el 2005 las calles se tiñeron de azul y blanco, con la presencia de estudiantes que caminaban, esperaban buses, salían de sus casas o entraban a los colegios.

De acuerdo a Violeta Malespín, directora general de Educación, las metas para este año giran en torno a dos ejes: al de la matrícula y la calidad de la educación.

“Cada educador debe tener mínimo 40 estudiantes en su aula”, aclaró.

Manifestó que están trabajando en planes remediales con la situación específica de cada educador.

“Los niños más afectados son los más empobrecidos, porque los que tienen recursos se fueron a un centro privado que continuó dando clases”, expresó Malespín.

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