Los maestros nicaragüenses constituyen el grupo más mal pagado entre el gremio magisterial centroamericano.

Magisterio nica, la cenicienta del istmo

Ex ministros de Educación y especialistas están de acuerdo en que la remuneración del trabajo docente nunca ha sido justa Arlen Pérez El salario de los maestros nicaragüenses se sitúa en la escala más baja del istmo en comparación con el salario promedio de docentes de Centroamérica, que alcanza los 350 dólares, un 250 por […]

  • Ex ministros de Educación y especialistas están de acuerdo en que la remuneración del trabajo docente nunca ha sido justa

Arlen Pérez

El salario de los maestros nicaragüenses se sitúa en la escala más baja del istmo en comparación con el salario promedio de docentes de Centroamérica, que alcanza los 350 dólares, un 250 por ciento más que lo que devenga un profesor nacional, según informes regionales.

De acuerdo al Programa del Observatorio de la Reforma de la Educación en Centroamérica (POREC), del Instituto de Educación de la Universidad Centroamericana, para el año 2004, la escala salarial era encabezada por El Salvador, donde los maestros de primaria ganan un promedio 564 dólares y Panamá en el caso de secundaria, donde un docente devenga 630 dólares mensuales aproximadamente.

En las cifras del POREC, Nicaragua se sitúa al final de la lista, con un promedio de 85 dólares para los maestros de primaria y de 97 dólares para los de secundaria, respectivamente.

Durante décadas los maestros nicaragüenses han reclamado un incremento salarial que les proporcione una vida digna, y aunque en los últimos años se han hecho algunos incrementos en el sueldo de los docentes, éste siempre queda por debajo del promedio salarial del resto de educadores centroamericanos, y sobre todo, del costo de la canasta básica.

Ex ministros de Educación y especialistas en esta área coinciden en dos puntos fundamentales sobre el tema del salario de los maestros: nunca se les ha remunerado justamente el trabajo que realizan; y subir aunque sea un poco el sueldo que devengan los educadores requiere millones de córdobas.

Números diferentes, pero igualmente superiores a lo que devengan los maestros nacionales, presentan los informes de progreso del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal).

De acuerdo a Josefina Vannini, directora ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense (Eduquemos), el informe de progreso educativo en Panamá revela que un maestro inicial con título tiene un salario promedio de 429 dólares. En El Salvador es de 487 dólares. En Costa Rica es de 358 dólares, pero deben de tener título de licenciatura para poder ejercer y en Honduras ganan 568.16 dólares.

Carlos Tünnermann, Ministro de Educación entre 1979 y 1984, opinó que “ese ha sido un problema endémico y hay que decirlo con toda franqueza. En ningún gobierno, ni en el de la dictadura (somocista), ni el de la revolución, ni en los tres gobiernos que le sucedieron, los maestros han sido remunerados justamente y adecuadamente al servicio tan importante que prestan a la sociedad. Basta comparar con los salarios que ganan en otros países”.

Durante el período en que Tünnermann estuvo a cargo del Ministerio de Educación, los maestros llegaron a ganar hasta 85 dólares, pero la devaluación del córdoba hizo que la situación del magisterio empeorara.

Tünnermann señaló que lo primero que hizo al tomar el control del Ministerio de Educación fue restituir a los maestros y dirigentes que habían sido despedidos por sus reclamos y participación en la lucha en contra de la dictadura.

“No sólo los reincorporamos, sino que les reconocimos el tiempo que estuvieron fuera del magisterio como años de servicio, porque habían sido despidos injustificadamente”, añadió Tünnermann.

Según Tünnermann, mientras fungió como Ministro de Educación se mantuvieron buenas relaciones con el magisterio y éste tuvo gran participación en la Cruzada Nacional de Alfabetización y la gran consulta nacional sobre fines y objetivos de la educación para que padres de familia, estudiantes, docentes, la sociedad, y las organizaciones definieran los fines y objetivos de la educación.

En este período se firmó además el primer convenio colectivo con la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN), que en un inicio fue la Federación Sindical de Maestros.

30 DÓLARES DE SALARIO

Los recursos con los que cuenta el Ministerio de Educación son otro factor que incide en que se pueda incrementar de manera satisfactoria el salario a los maestros.

En este punto coincide también Sofonías Cisneros, Ministro de Educación entre 1990 y 1991. “Estábamos en la lipidia, poco o nada se podía hablar de aumentos de sueldo”.

“El Ministerio de Educación cuando yo llegué prácticamente no tenía presupuesto. El ministro anterior, cuando yo pedí que me dieran el presupuesto disponible, habían transcurrido cuatro meses, habían gastado el 60 por ciento del presupuesto. De los vehículos, sólo había quedado el del ministro”, añadió.

Coincidió en que el problema del bajo salario del magisterio ha sido un eterno y relató que cuando él asumió el cargo de Ministro de Educación, el salario promedio de los educadores era de 30 dólares.

Cisneros señaló que a él, sí le tocó manejar protestas de los educadores reclamando incremento salarial y mayores beneficios en el convenio colectivo. “Hicieron una protesta donde rodearon la manzana donde estaba el Ministerio con una zanja para aislarme a mí y que yo no saliera. Los disturbios realizados por los maestros fueron de tipo político, para hacerle la vida imposible al nuevo gobierno”.

En 1991 se da la separación entre la educación media y técnica y Cisneros pasa a dirigir el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), en el que estuvo hasta 1994.

Desde este puesto comprobó que la limitante de los recursos era realmente uno de las más grandes obstáculos para incrementar el salario de los maestros.

CANTIDAD LOS AFECTA

“El Inatec fue mejorando más que el Ministerio de Educación. Desgraciadamente, le toca a los maestros que por ser un grupo tan grande que aunque sea un incremento de cien pesos se vuelven millones”, explicó.

Agregó que es muy difícil equiparar el salario de los maestros nicaragüenses con el de los demás países de la región, porque el salario de los docentes es un índice de la prosperidad y capacidad del país.

De acuerdo con Josefina Vannini, directora ejecutiva del Foro Educativo Nicaragüense, la manera de solucionar el problema del salario del magisterio es con voluntad, pero hay que acompañar cualquier incremento con capacitación y una evaluación del desempeño de los docentes.

Vannini cree en que una solución es sacar recursos para los maestros, de los fondos que se entregan a los diputados para obras sociales. “Ellos le quitaron los fondos a la Primera Dama, porque hacía obras que podían ejecutar otros ministerios y ellos hacen igual. Son 97 oficinas de primeros damos”, añadió.

QUÉ HACER

En este punto, también coinciden los ex ministros de Educación consultados. Ellos dieron su punto de vista de cómo hubieran resuelto el problema del salario de los maestros si actualmente estuvieran en el puesto.

Cisneros recomienda que se respete “el techo sagrado” (el Presupuesto de la República) y que se saquen recursos de otros lugares, como de los fondos sociales asignados a los diputados. “Estamos viendo que a los diputados les están exigiendo los 400 mil córdobas que se asignaron para dar becas, que lo debería de hacer el Ministerio de Educación; y lo otro hubiera salido de los salarios de los ministros”, recomendó.

“En mis tiempos los salarios de los ministros no eran lo que son ahora. Yo por ejemplo nunca tuve un sueldo debajo de la mesa y si hubo a mí me dejaron afuera. Además, nunca existió el pago a los sindicatos, porque hubiera sido como comprar a los sindicalistas”, agregó.

Tünnermann está de acuerdo con que parte del dinero para el incremento de los maestros salga del salario de los funcionarios públicos.

“Cuando uno acepta un cargo de éstos no es para enriquecerse, sino para prestar un servicio. Es porque hay vocación de servicio público, no para vivir como un potentado”, expresó. Recomendó establecer una “escala nacional de salario”, donde el tope máximo que correspondería a los funcionarios sea de tres mil dólares.

“Eso no contradice los acuerdos con el Fondo (Monetario Internacional). Al contrario, ¿por qué un país como Nicaragua paga a altos funcionarios por encima del promedio de salarios centroamericanos, y en el caso de los maestros es todo lo contrario?”, se preguntó.

Coincidió en que los diputados entreguen del fondo que se les entrega para obras sociales, que suman cerca de 36 millones de córdobas. En cuanto a las becas que supuestamente se otorgan con este dinero, recomendó crear una división bien organizada dentro del Ministerio de Educación para que maneje dichas becas.

La tercera recomendación es el incremento de impuestos, principalmente a los sectores que más se están beneficiando, y puso como ejemplo el sector bancario.

Finalmente sugirió que el dinero condonado por el perdón de la deuda externa pase a los proyectos que tiene que ver con el combate a la pobreza y la generación de empleos.

JÓVENES NO QUIEREN SER MAESTROS

“Los maestros y maestras de educación primaria y secundaria nicaragüenses reciben el más bajo salario en todo Centroamérica y el Caribe y el reconocimiento social y económico de su profesión es cada vez menor tanto de parte de la sociedad como del Gobierno. Esto conduce a que cada vez menos jóvenes deseen estudiar para ejercer el magisterio en cualquiera de sus niveles”, señala el informe de progreso educativo de Preal.

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