La doble moral de algunos diputados

Guillermo E. Miranda Martínez

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La doble moral de algunos diputados


Guillermo E. Miranda Martínez




Para ser honesto con el pueblo y conmigo mismo, tengo que comenzar por admitir que me ha impactado el conocer a fondo el submundo en que sobrevive una gran parte de la población nicaragüense, entre ellos los maestros y los médicos.

Una controversia ha desatado el ofrecimiento del líder del Frente Sandinista, de reducir los salarios en todos lo poderes del Estado, y el de despojarse voluntariamente de la partida presupuestaria de treinta y seis millones de córdobas, dinero que los diputados usan para becas y otros menesteres. Debo admitir que me parece una propuesta sensata y lamento que no haya venido de los diputados demócratas, o de los azul y blanco que apoyan al Gobierno.

No discuto ni pongo en tela de juicio el buen uso que los diputados hacen de esa plata, inclusive tengo que admitir que por dos años consecutivos mis dos menores hijas han estudiado por una beca que me otorgara mi amigo, el diputado Fernando Avellán. Es por ello que, ante la magnitud de semejante desigualdad social existente entre los educadores y la clase política del país, no puedo menos que celebrar y apoyar dicha iniciativa. Considero que un reajuste salarial al nivel de la Presidencia, ministros, viceministros y directores de entes autónomos, es saludable para comenzar a disminuir esa brecha social que Nicaragua entera está solicitando a gritos.

Si esos treinta y seis millones de córdobas, más el ahorro que puede obtenerse de la reducción salarial en los poderes del Estado va a servir para que miles de nicaragüenses puedan vivir con dignidad, bienvenida sea. Apoyo dicha iniciativa como ciudadano, como directivo del Partido Resistencia Nicaragüense y públicamente insto a mis amigos diputados de la bancada liberal a despojarse de esa prerrogativa. Todo ello en aras de ir reencontrando esa justicia social e igualdad de oportunidades perdida hace varias décadas y que tanto sufrimiento le ha ocasionado a nuestra Patria.

Insistir en lo contrario por parte de algunos diputados, sin importar al partido que pertenezcan, es demostrar insensibilidad ante los problemas que afectan a la sociedad. Nicaragua, la comunidad internacional, los países donantes nos observan y muy mal parados quedarían aquéllos que todos los días se golpean el pecho y desgarran sus vestiduras diciendo que lo hacen en nombre y representación del pueblo y de las clases más desposeídas; pero cuando les llega el momento de demostrarlo, reaccionan como aquel comunista del cuento que quería y apoyaba que se repartiera todo entre el pueblo: casas, fincas ganado, empresas, etc., pero cuando llegó la hora de repartir los carros, pegó el brinco y se opuso con la misma virulencia con que apoyaba las otras iniciativas. La razón era que él tenía dos carros.

El autor es analista político y miembro del Partido Resistencia Nicaragüense

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