Eduardo Enríquez
El populismo desenfrenado de los pactistas en la Asamblea Nacional los ha metido en aprietos. Ellos estaban muy felices repartiendo a diestra y siniestra sin pensar que en algún momento alguien les preguntaría: “bueno, y todo esto, ¿de dónde va a salir?”
La pregunta tarde o temprano tenía que hacerse y con un presupuesto nacional que a duras penas da para lo básico, la respuesta es que hay que cortar de donde más se gasta y menos se necesita: los gastos en las altas esferas de los poderes del Estado.
Entonces se comenzó por cortar el presupuesto del despacho de la Primera Dama, pero con una lógica que también pone en evidencia los 400 mil córdobas de los diputados para “obras sociales”, así que ahora la propuesta de los sandinistas es tomar esos fondos para recortar el déficit. Obviamente quitar el control de esos fondos es un golpe político a los diputados que los usan para premiar con becas y otro tipo de favores las “lealtades” de sus correligionarios.
Entonces, los liberales ahora “suben la parada” y quieren afectar los fondos transferidos a las alcaldías —en su mayoría sandinistas— para recortar aún más el déficit.
Todas estas propuestas son excelentes. El problema es que la táctica a todas luces es inundar el ambiente con un mar de propuestas para que al final no se haga nada.
Es como si dos personas que están discutiendo empiezan a insultarse y una amenaza a la otra de golpearla con el puño, entonces la otra busca un garrote, y el contrincante saca un cuchillo mientras el otro le saca una pistola. Como ambos se dan cuenta que se pueden matar, deciden no hacerse nada.
Pero lo importante no es la actitud de los diputados, que desde el pacto de 1999 vienen legislando en beneficio de ellos y de sus caudillos.
Creer que la propuesta que llaman “de Daniel Ortega” de quitarle los 400 mil córdobas que toma abusivamente cada diputado del Presupuesto para redireccionar los fondos hacia el déficit es porque “de pronto” Ortega se convirtió en estadista, es de ilusos.
Recordemos que son estos mismos parlamentarios de Ortega, y los de Alemán, los que decidieron adjudicarse esa plata, igual que decidieron adjudicarse 10 millones de dólares de la venta de Enitel. Si ahora están “ofreciendo” esos fondos es por conveniencia política.
En fin, las propuestas son buenas y ahora debemos retarlos a que las hagan realidad, pero no podemos perder el norte.
El estado botín está todavía intacto, ni este Gobierno ni estos diputados pueden ni quieren hacer nada para cambiar eso, lo que los nicaragüenses debemos exigir es un plan de gobierno que elimine totalmente esos abusos y vaya más allá, cortando por la mitad todos los poderes del Estado y haciendo una escala salarial realista para los altos funcionarios.