Amparo Aguilera
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Vía libre entre los países del CA-4
Amparo Aguilera
A partir de hoy cualquier ciudadano podrá recorrer buena parte de los 523 mil kilómetros cuadrados de Centroamérica, sin más documento que el viejo boleto “de embarque”, técnicamente conocido como Tarjeta de Ingreso y Egreso (TIE), que estará disponible en expendios de carácter público como tiendas y gasolineras.
No habrá más pasaporte ni tantos puestos de control, sólo una ventanilla que chequeará que todo esté en orden. El proceso tardará dos o tres minutos por persona, aunque en las recaudaciones no habrá cambios: cada país recogerá lo suyo.
Ricardo Vega, director general de Servicios Aduaneros (DGA), confirmó que con la abolición de los controles migratorios y aduaneros entre los países del CA-4 (Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador), bastará la tarjeta para movilizarse por el norte de la región.
Hay dos cosas que se logran: “La eliminación de los permisos de los vehículos (con la circulación en mano podrá enrumbarse a su destino), y la división de atenciones”, especificó.
En este sentido explicó que, en el caso de Honduras-Nicaragua, los turistas a pie o en carro, y el transporte liviano en general, serán chequeados en el puesto del primer país, donde habrá personal de ambos lados. Pero en el caso de los primeros, le pedirán a las líneas de autobuses que los transporte, el reporte de los viajeros, con dos horas de anticipación.
Igual pasará con los nacionales, quienes inclusive no tendrán que pagar por este trámite. Mientras, la carga internacional la revisará Nicaragua con ayuda de técnicos hondureños. “De manera que no habrá embotellamientos”, auguró.
Sin embargo, estas escenas sólo se verán inicialmente en el puesto fronterizo El Guasaule, porque hasta dentro de tres semanas se sumarán Las Manos y El Espino.
La seguridad y los aranceles
En cuanto a seguridad fronteriza también hay sorpresas. Julio Vega, titular del Ministerio de Gobernación, indicó que pondrán en marcha un control aleatorio, tanto de personas como de mercadería.
“Se trata de nuevos modelos de seguridad, ya que esos controles estarán fuera de los puestos fronterizos. Por ejemplo, por Somotillo, Chinandega… Las personas que se dedican al comercio ni lo van a notar, porque será un control disperso”, señaló.
Además habrá un control computarizado de las personas con orden judicial o desaparecidas.
Todo eso atendiendo en parte el Plan Regional contra el Crimen Organizado, que incluye contrabando, lavado de dinero y activos, robo y hurto de vehículos, secuestro, tráfico ilegal de armas, de bienes culturales, trata de personas, terrorismo…
La facilidad migratoria y de comercio no incluirá la unión de recaudaciones. “Esa no es la intención, porque Centroamérica no es Europa. En otras palabras, no cuenta con países desarrollados. Sus naciones tienen celo para que los impuestos derivados del arancel lleguen a sus arcas y esa es la decisión”, razonó Haroldo Rodas, secretario general de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA).
A nivel de la región se mueven mil millones de dólares al año. De éstos, alrededor de 150 millones de dólares corresponden a Nicaragua. Según Rodas, no habrá bolsón único pero ya la región se venderá a la par de Colombia, Chile o Perú, en términos de comercio.
“Esto tendrá dos efectos: uno que será más atractiva para la inversión extranjera directa; y dos, las empresas podrán competir con cualquier otra como las de Canadá y Estados Unidos”, puntualizó.
De acuerdo a las estimaciones de los gobiernos, la implementación del pasaporte único centroamericano estará lista a finales de año. Aunque la visa única para extranjeros podría estar lista antes.