Jugando con fuego en una gasolinera

Eduardo Enríquez

Hay un dicho que dice que se puede jugar con el santo pero no con la limosna.

La maquinaria del pacto, ciega de euforia por el control total que tienen del Estado y en especial los danielistas, que ya sienten en Casa Presidencial, han comenzado a jugar con fuego.

No les bastó darle vuelta como calcetín al andamiaje jurídico del país y crear un adefesio que llaman “semiparlamentarismo” —un término que tiene tanto sentido como decir que una mujer está “semiembarazada”— sino que ahora se van a meter con la macroeconomía y en su euforia populista amenazan con clavarle el colmillo a las reservas internacionales.

Se acordó el diputado Bayardo Arce, el encargado de los dislates en el parlamento, que en el Banco Central hay una “huaquita” que en bruto representa 600 millones de dólares y a él se le antoja que es “demasiado”.

Dice Arce que para qué van a tener ese dinero guardado mientras la gente tiene hambre y que además el nivel actual de las reservas está por encima de lo que pide el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Lo que no dice Arce es que lo que pide el FMI es un “mínimo”, y si se sobrepasa ese mínimo no significa que con el resto se puede hacer charanga.

Otra cosa que no dice es que los 600 millones apenas representan poco más de tres meses de las importaciones del país y que en realidad lo óptimo sería tener el equivalente a seis meses.

Pero lo peor es que no dice que con la irresponsabilidad monetaria y fiscal que están demostrando los diputados del pacto, pocas son las personas que se van a arriesgar a invertir en serio, a menos que vengan mancornados con una de las patas del pacto.

Si a eso le sumamos que con un presupuesto por encima de lo aprobado por el FMI pondrá a Nicaragua fuera del HIPC y por lo tanto perdería más de 1,500 millones de córdobas del presupuesto actual que viene de la ayuda internacional, lo que están haciendo los pactistas equivale a jugar con fuego en una gasolinera.

Porque si no vienen inversiones o sale Nicaragua del HIPC o las dos cosas, entonces la única solución que tendrán los pactistas para garantizar los aumentos salariales que hoy están ofreciendo será emitir papel moneda sin respaldo, algo en lo que ya tienen experiencia Arce y los sandinistas, por la hiperinflación que provocaron en los años ochenta.

Claro, eso no se vislumbra todavía, es más, si salimos a la calle y vemos las construcciones o juzgamos por el movimiento comercial de diciembre, pues la economía va bien, pero la verdad es que la actividad económica es una reacción retardada a la confianza que se genera en un país.

El movimiento económico que vemos ahora es resultado de la confianza que se generó hace uno o dos años, que hizo que los empresarios en aquel entonces decidieran invertir. Los actuales desmanes lo que está haciendo es que las nuevas inversiones se paralicen, se detengan hasta ver qué pasa, o sea que estos desmanes se van a reflejar dentro de un año, a lo que hay que sumarle una producción cafetalera bajísima.

La irresponsabilidad tiene un límite. Los pactistas pueden jugar con el santo, pero no con la limosna.

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