Samuel Salomón Mendoza Suárez
Me pareció mal asesorado el Ministro de Educación en sus declaraciones (LA PRENSA, 7 de febrero del 2005) en lo referente a la sustitución de los maestros si éstos no regresan a sus puestos de trabajo, producto de la huelga.
Sé que existe preocupación por los padres de familia, ya que aún sus hijos no asisten a clases, espero tengan paciencia.
La demanda de los maestros es justa. Ser maestro es tener vocación y talento. Los maestro son segundos padres y madres de nuestros hijos. Por eso al aceptar ser maestro se compromete con el desarrollo integral de sus alumnos, dando lo mejor de sí .
Algunos “dirigentes sindicales” aprovechan la humildad de los maestros obedeciendo directrices político-partidarias y los lanzan a formas de protesta poco adecuadas. Me decía una maestra de primaria que “a un maestro se le puede engañar una o dos veces , pero no todo el tiempo”.
¡Adelante maestros! Exijan de una manera pacífica sus demandas, pero no dejen que los engañen los seudo-sindicalistas. Y cuando todo esto pase habiendo logrado sus reivindicaciones enseñen cómo la mayoría de ustedes lo sabe hacer y la recompensa que recibirán finalmente será la satisfacción de haber formado hombres y mujeres de provecho para la nación.
Municipalista