José Félix Leiva Navarrete
Ante la actual crisis del magisterio nacional la ciudadanía no puede ser un simple espectador. Al contrario, debe tomar parte de la solución del problema y ejercer presión ante el Gobierno para que éste contribuya, en lo que le corresponde, a una salida viable.
Al parecer estamos en las manos de un Gobierno insensible, pues al inicio del año escolar el Ministerio de Educación en su propaganda para “incentivar” la asistencia a las aulas, presentó un anuncio televisivo en el que apareció un señor diciendo: “Yo enviaré mis hijos a la escuela porque sin estudios no somos nada”.
¿Y que hay de todos aquellos ciudadanos que no pudieron ir a la escuela, no porque no hayan querido, sino porque nunca se les brindó lo necesario para hacerlo? Acaso los campesinos y obreros sin estudios, que son la mayoría en nuestro país, no son nada. Estas personas que son tan importantes en nuestra economía merecen respeto.
Esa expresión es una ofensa al pueblo humilde, una muestra de la discriminación de que es objeto la población más desfavorecida. Es el reflejo del tipo de pensamiento de quienes gobiernan el país.
Es hora de manifestarnos y dar a conocer que nuestro pueblo es pensante y sabe lo que desea y necesita, no para dejar de ser nada, sino para reclamar su derecho, el que no se le puede negar.
Estudiante universitario